¿Estamos preparados?

Recientemente, el mundo ha sido sacudido por dos terremotos. El primero pegó a Haití y el segundo a Chile. Aunque hubo destrucción en ambos casos, hay una gran diferencia en el nivel de devastación que experimentó cada país. La razón por la cual Chile ha sufrido menos pérdidas de vida que Haití es porque el país estaba mucho más preparado por este tipo de evento.

La preparación de los chilenos se debe al hecho de que su pueblo ha pasado por esto varias veces, siendo el más devastador el terremoto del año 1960. A base de estas experiencias, los chilenos tienen regulaciones estrictas relacionadas con la construcción antisísmica y hay un equipo de respuesta de emergencia de clase mundial.

Por otro lado, en Haití ni siquiera hay un código de construcción, ni hablar de un plan de contingencia para esto. En resumen, se puede decir que hay una correlación directa entre la cantidad de daño causado por un terremoto y el nivel de preparación del país en el cual el mismo sucede: más preparado, menos devastación.

Ahora bien, regresando al campo financiero, me pregunto: “¿Estamos preparados en Panamá si nos tocara vivir un terremoto financiero, como lo que sería el colapso del dólar?” Como he mencionado varias veces en los últimos años, la economía estadounidense es una de las más enfermas del mundo y su modelo económico no es sostenible.

Todo esto se refleja en el valor del dólar. De hecho, ¡la última vez que Estados Unidos siguió políticas económicas similares a las de hoy era en la década de 1970, y el resultado fue que el dólar perdió el 66% de su valor y se tuvo que subir la tasa de interés del país a más de 20% para salvar su moneda!

Si esto pasara de nuevo, sería el equivalente de un terremoto para nuestra economía y las finanzas personales de los panameños. ¿Cómo afectaría a su presupuesto mensual si el supermercado le costara, por ejemplo, 30% más? ¿Y la gasolina a un precio de $7 por galón? ¿Qué haría si le llamaran del banco con la noticia de que la tasa de interés de su préstamo subió varios puntos porcentuales?

La fría realidad es que las finanzas de la gran mayoría de los panameños no aguantarían esto.

Para protegernos, en el ámbito nacional, recomiendo que empecemos a usar múltiples monedas.

Bajo esta estructura aceptaríamos, además de dólares estadounidenses, otras monedas (el mercado podría escogerlas libremente). Esto protegería nuestro poder adquisitivo, ya que estas monedas subirían en valor a medida que el dólar cayera. A nivel personal, mis recomendaciones son: 1. Diversificar sus ahorros a otras monedas. 2. Invertir en activos “reales” que se apreciarán con la devaluación del dólar (tierra, oro, agricultura, etc.).

3. Repagar sus deudas lo más antes posible.

Nadie sabe cuándo puede ocurrir un terremoto; sin embargo, se puede estar preparado para protegerse de este riesgo. Ojalá que tomemos los pasos para asegurar que el terremoto del dólar no derrumbe el país que hemos trabajado tan, arduamente, para construir.

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