DESARROLLO INCLUSIVO

El puente del Papa en Panamá

El puente del Papa en Panamá
El puente del Papa en Panamá

Los puentes no siempre se usan para acortar distancias, pues a veces se vuelven el medio más eficaz para la práctica del suicidio. Permiten enlazar un camino, o por el contrario, allí termina uno equívoco y empieza otro definitivo.

Había uno célebre por prestar ambos servicios en San Antonio de los Cobres, un pueblito de 7,000 habitantes ubicado en la provincia de Salta, situada sobre la esquina noroccidental de Argentina. Lo llamaban, con ironía fatal, “El puente de las soluciones”, y de sus losas se descolgaban cada año un promedio de 25 personas. La mayoría adolescentes.

“En San Antonio de los Cobres había un ritual de la muerte entre los chicos, que son a quienes más afectan los problemas. Cuando allá empezamos la experiencia con ellos, nos pidieron un espacio donde pudieran encontrarse para hablar sobre lo que les pasaba”, recuerda José María del Corral, presidente de la fundación Pontifica Scholas Ocurrentes. Los “chicos” programaron las reuniones los viernes en la tarde, después de terminarse las clases.

A fuerza de debates y silencios, los participantes fueron hallando puntos de encuentro. Consensos. Detectaron el causante de tantas decisiones definitivas, o más bien cayeron en la cuenta de una ausencia conceptualizada por Del Corral: “una falta de valores”.

Este descubrimiento los llevó a articular soluciones a través del diálogo. “De ahí surgió la necesidad de pintar ese puente, de darle color. Los jóvenes obtuvieron el permiso para que los dejaran subir a pintar el puente”. Hace seis meses, en El Vaticano le entregaron el pincel al Papa y le dijeron: “Gracias porque usted nos enseñó a cambiar nuestra historia”.

El puente del Papa en Panamá
El puente del Papa en Panamá

San Miguelito

Semanas antes, en una videoconferencia desde El Vaticano, el papa Francisco inauguró los servicios de Scholas en Panamá. La Jornada Mundial de la Juventud sirvió de puente entre nuestro país y la Fundación.

Su misión siguiente, inmediata, ha sido la de “promover los valores” en las capas jóvenes de la población vulnerable. “El Papa pide que esto tiene que ser acción, lo cotidiano, el día a día. No puede quedarse en un lindo momento, como lo fue el encuentro de enero”.

La “acción” se inició tres meses antes de la Jornada Mundial de la Juventud. Del Corral recuerda que en noviembre del año pasado les “ofrecieron lugares hermosos” de la capital del país para dar comienzo a una experiencia con los jóvenes.

“Pero nos hablaron de un Panamá oculto, difícil, en San Miguelito. Dijimos: vamos a meternos ahí”. Primero se reunieron con seis escuelas de la localidad, luego invitaron a los jóvenes a unirse a Scholas y finalmente lograron reclutar 200 muchachos.

Los facilitadores de la fundación se dieron a la tarea de “educar en la apertura al otro, en la escucha, que al reunir los pedazos de un mundo atomizado y vacío de sentido, comience a crearse una nueva cultura, la del encuentro”.

Aquellos 200 sanmigueliteños se volvieron los apóstoles de esa cultura encarnada hoy en el joven Bryan, el portavoz que hace unas semanas contó en los medios de comunicación cómo había querido suicidarse en dos ocasiones pero que Scholas le dio una segunda oportunidad.

Hace menos de diez días, José María del Corral y dos integrantes de Scholas visitaron Panamá y sostuvieron reuniones con autoridades y organismos multilaterales. La “acción” prosigue ahora que llega el verano, como llama Del Corral a la temporada seca. En el calendario cultural del país y en la televisión van a apareciendo los días de ir a la playa y de cambiar de vestimenta. Se anuncian las compras de rigor.

Ese itinerario cool de la vida deja por fuera una parte de la población. Del Corral denuncia la tragedia de jóvenes panameños que durante meses se quedarán sin ir a un sitio diferente de su hogar, si es que lo tienen, y se ven reducidos a no hacer nada en ninguna parte.

A partir del próximo 15 de noviembre, otros 50 muchachos llegarán a Scholas y serán entonces 250 los receptores de una formación que les enseñe a trabajar hasta valerse por sí mismos y a que se prepararen para llevar las buenas nuevas de una fundación basada en el diálogo...

Para reproducir esas oportunidades que impiden el uso secundario de los puentes.

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