El Senado estadounidense aprobó ayer un proyecto de ley que facilitará que las víctimas de conducta sexual inapropiada en el lugar de trabajo presenten denuncias.
Este proyecto de ley, aprobado con un inusual apoyo de republicanos y demócratas, invalida cualquier cláusula en los contratos laborales de los estadounidenses que prohíba a las víctimas de agresión o acoso sexual demandar a su agresor o a la empresa en los tribunales.
El proyecto de ley ahora tendrá que ser promulgado por el presidente estadounidense, el demócrata Joe Biden, ya que había obtenido luz verde en la Cámara de Representantes (baja) esta semana.
“Nunca más se les podrá decir a las víctimas de agresión o acoso sexual que legalmente tienen prohibido demandar a su empleador porque en algún lugar oculto en su contrato está enterrada una cláusula de arbitraje forzoso”, celebró la senadora demócrata Kirsten Gillibrand, corredactora del texto.
Según los autores del proyecto, unos 60 millones de estadounidenses están actualmente sujetos, a veces sin siquiera saberlo, a una cláusula que obliga a los trabajadores a presentar denuncias de mala conducta sexual a través de arbitraje y al margen de los tribunales del Poder Judicial.
Los defensores de las víctimas sostienen que el proceso vigente actualmente traba la rendición de cuentas ante la justicia y evita que tales acusaciones se hagan públicas.
Gillibrand inició la redacción del proyecto de ley junto con el senador republicano Lindsey Graham en 2017 durante el apogeo del movimiento #MeToo, que irrumpió para denunciar lo que consideró una cultura de agresión sexual generalizada contra las mujeres.
Los opositores al proyecto de ley argumentaron que podría llevar a abusos de parte de empleados que presentaran denuncias no relacionadas con agresión sexual.


