INDOCUMENTADOS

Trabajadores en EU se quedan sin opciones

Trabajadores en EU se quedan sin opciones
El programa de Austin para ayudar a estos inmigrantes ya no acepta solicitudes porque se quedó sin fondos. Bloomberg

Los trabajadores indocumentados en Estados Unidos se están quedando sin opciones que los ayuden a sobrevivir la pandemia de coronavirus.

Debido a que las familias indocumentadas son excluidas de la mayoría de los programas federales de ayuda, han dependido del dinero de organizaciones filantrópicas y Gobiernos locales para comprar alimentos y pagar sus cuentas.

Pero ahora algunos de esos fondos se están agotando, exacerbando la crisis de salud pública y amenazando aún más una recuperación económica que se ha vuelto más inestable con el reciente aumento de casos de coronavirus y una ola renovada de despidos.

Programas respaldados por municipios con el apoyo de organizaciones comunitarias en Minneapolis; Austin, Texas; Chicago y el condado de Montgomery, Maryland, se han paralizado o casi no les queda dinero. Los programas, que han proporcionado fondos para ayudar a los inmigrantes a pagar el alquiler y otros gastos, no han podido satisfacer una demanda tan alta.

En California, un programa estatal para entregar $1,000 por familia dejó de aceptar solicitudes en junio. Las organizaciones sin fines de lucro enfrentan desafíos de financiamiento, debido a que algunos donantes reducen sus aportes a medida que la pandemia dura más de lo esperado.

Los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos a menudo pagan impuestos, pero no tienen acceso a un seguro de desempleo o beneficios como los cheques de ayuda que el Gobierno ha proporcionado a muchos estadounidenses. El paquete de estímulo de $2 mil millones que aprobó el Congreso a principios de este año negó la ayuda a 15.4 millones de personas en familias de estatus migratorio mixto, incluidos 9.9 millones de inmigrantes no autorizados, 3.7 millones de niños y 1.7 millones de cónyuges que son ciudadanos estadounidenses o que tienen residencia permanente, según el Instituto de Política Migratoria.

Mientras el Congreso debate otra ronda de apoyo financiero para los estadounidenses, los demócratas de la Cámara de Representantes han propuesto una legislación que otorgaría ayuda económica a los inmigrantes, pero los republicanos del Senado, que han ofrecido un paquete de ayuda pandémica de mil millones de dólares, se oponen a dicha ayuda.

Margarita, una inmigrante de México y madre soltera de tres hijos, fue despedida en marzo de su trabajo en una bodega en Nueva Jersey que envía productos italianos. Dijo que tuvo dificultades para pagar el alquiler y alimentar a sus hijos, de 20, 15 y 4 años. Regresó a su empleo en junio, pero sigue trabajando con grupos de defensa que piden a los legisladores que brinden ayuda a los inmigrantes indocumentados. Ella se negó a proporcionar su nombre completo debido a su condición migratoria.

“Estuve en marchas y manifestaciones, y golpeé ollas y sartenes cuando no podíamos salir”, dijo Margarita, de 39 años, miembro de Make the Road New Jersey, un grupo comunitario para inmigrantes. “Nadie debería quedar abandonado”.

La creciente presión financiera sobre este grupo puede obstaculizar los esfuerzos para contener el virus, dado que se sienten obligados a ir a trabajar cuando están enfermos, según Jill Campbell, directora del programa de inmigración y ciudadanía de BakerRipley, una organización de desarrollo comunitario en Houston.

“Tenemos clientes que nos llaman y dicen: ‘estoy aterrorizado, aterrorizado de ir a trabajar porque sé que mis compañeros de trabajo tienen covid en este momento, pero no tengo otra opción’”, dijo Campbell y agregó que debido a que muchos inmigrantes viven en hogares multigeneracionales tienen un mayor riesgo de propagar el virus a los miembros mayores de sus familias.

“Realmente eligen entre su propia salud y la de su familia, y poder pagar el alquiler”, dijo.

Ayudar a los inmigrantes durante la pandemia es fundamental para la recuperación económica de EU, porque significa que más personas están trabajando y gastando dinero, dijo Cris Ramón, analista sénior de políticas migratorias del Centro de Políticas Bipartidistas en Washington.

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