ENFOQUE GERENCIAL

El valor de gestionar los riesgos

La gestión de riesgos es cada vez más importante en el mundo corporativo y el reconocimiento de proteger la reputación como un activo intangible, que genera valor a los negocios, ha exigido el desarrollo de procesos y metodologías para gestionar y mitigar situaciones adversas hacia las marcas y las empresas.

En esta instancia, surgen dos preguntas de rigor. La primera es si las empresas cuentan con una adecuada cultura de gestión de riesgos y; la segunda, si en un escenario en el cual el riesgo se materializa en crisis, las empresas tienen la capacidad para asegurar la continuidad del negocio, responder y mitigar los daños a su reputación.

La experiencia de situaciones de crisis en empresas de diversos sectores nos demuestra que la superación de las mismas desde el punto de vista operativo tiende a estar más bajo control de la empresa que su escalada a otros contextos, como es el caso de la opinión pública.

El problema es que el daño en la reputación trae consigo la pérdida de confianza de stakeholders y clientes, pérdida de mercado, nuevas regulaciones y mayor escrutinio público de los medios y grupos activistas.

Por ello, si no hay una adecuada cultura de gestión de riesgos, tampoco habrá una adecuada capacidad de gestión de crisis y mitigación de daños.

Para avanzar en la dirección correcta, vale la pena tomar en cuenta algunos aspectos que merecen especial atención.

1. Es necesario establecer una definición común de riesgo orientada a la protección de valor y que sea compartida por toda la organización.

2. La gestión de riesgos debe estar sustentada en normas y procedimientos claros.

3. Es importante establecer funciones y roles, de la mano de equipos de rápida respuesta multidisciplinarios, que puedan atender las exigencias que implica un riesgo de alta probabilidad o la materialización de un riesgo en una crisis.

4. Contar con sistemas de control de riesgo a través de comités u órganos de gobierno corporativo que puedan dirigir la toma de decisiones y dar visibilidad sobre potenciales situaciones adversas y su debida gestión y monitoreo.

5. La cultura de riesgo debe nacer de la más alta dirección y ser respaldada por las unidades de negocio y administrativas transversales como recursos humanos, tecnología, finanzas, legal, etc.

6. Es necesario desarrollar las capacidades de la organización para una adecuada gestión de riesgos y/o crisis, a través de programas de formación en gestión e identificación de riesgos, manejo de crisis y seguimiento de protocolos de rápida respuesta, lineamientos de vocería interna y externa y guías o manuales de gestión de crisis y control de daños.

En esencia, una buena gestión de riesgos es una excelente forma de preservar valor y; en tiempos de crisis, ofrece la capacidad para responder acertadamente a la misma, asegurar la continuidad del negocio y disminuir la intensidad del daño.

Esta protección de valor se traduce en aspectos financieros y de mercado, pero también asociados a la reputación.

El autor es consultor en comunicación estratégica

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