En el sur de la provincia de Veraguas hay un pueblito pesquero que se llama Pixvae. No hay muchos habitantes. Está en la costa, a una hora de la isla de Coiba. Su agua cristalina no tiene nada que envidiarle a otros sitios paradisiacos del globo terráqueo.
“Aun así, la gente prefiere irse a Miami, Cancún o las Bahamas”, dice Manuel Ortiz, que junto a su esposa, Analissa Carles, abrió Pixvae Mercadito Panameño a finales del año pasado.
LOCAL
Carles comenta que desde pequeños, ambos pasaban los veranos en el interior.
“Hemos tenido mucha influencia del interior, paseando por David, Penonomé, y desde que éramos novios hacíamos mucho turismo interno”, comenta Carles.
Actualmente el país está atravesando un movimiento de exaltar la producción local y sumándose a esa corriente, se encontraron un día en una “boutique de carnes” de la capital que no vendía cortes de carne nacional.
La familia de Ortiz se dedica a la ganadería y a él le pareció extraño que solo se comercializaran aquellos cortes con el sello del Departamento Agropecuario de Estados Unidos (USDA).
Conversaron en el automóvil sobre el sueño de tener algo juntos aunque ambos tuvieran su carrera. Siguieron conversando y llegaron a la conclusión de que en Panamá se producía una variedad de productos debido a la posición geográfica y a la influencia internacional que había recibido el país con la llegada de etnias de diferentes partes.
“Queríamos crear un punto de encuentro de todos los productos”, recuerda Carles y así comenzaron a visitar los mercaditos y fueron recogiendo tarjetas de presentación y reunieron más de 120 enseguida.
DE TODO UN POCO
“Dos meses después de haber abierto, vendemos punta de palomilla, rib eye, entraña, filete de carne con un tratamiento típico panameño, tasajo ahumado con leña de nance y níspero, chorizos artesanales, carne madurada...”, dice Ortiz, orgulloso de Pixvae.
El local, ubicado en La Placita, en la calle 75 y Ave. 5B S, San Francisco, sigue el modelo de un deli. A la hora de diseñar el local, buscaron el apoyo de Diana Díaz de DejaVu Studio y El Kiosko Creativo para plasmar la identidad panameña que buscaban. De esa forma, hay una paleta de colores cálidos que representan a Panamá sin caer en el típico “blanco, rojo y azul”.
“No tiene una exposición masiva y el consumidor tiene una relación más directa con el producto. Puede revisar de dónde viene, qué contiene y esa fue nuestra idea desde el principio - buscar algo que le diera una plataforma al consumidor”, agrega Carles.
Cuando se sentaron a desarrollar el concepto se dieron cuenta de que querían promocionar productos que muchas personas desconocían que eran hechos en Panamá (como el limoncello El Guapo, que se elabora en Boquete, Chiriquí, o el licor de cacao que producen en Las Minas, Herrera), como aquellos productos que los panameños conocían, pero que solo se podían conseguir en el interior.
Ortiz dice que le intentan dar un toque especial a sus productos. “Que sean orgánicos, artesanales, tradicionales, gourmet... con la manta que los abraza de que sean producidos en Panamá”.
Aquella idea nació en abril del año pasado. El mes siguiente se enteraron de que ella estaba embarazada.
CERCA
Tanto Carles como Ortiz crecieron en el barrio de San Francisco y han visto como pasó de ser una zona residencial a desarrollarse en un ámbito más comercial.
Tenían previsto y separado un local en la calle 67, pero estaban atrasados en la construcción y los permisos, y pasaban los meses sin ver resultados.
Pixvae tiene un sentido muy especial para ambos. La familia de Ortiz es propietaria de terrenos allá y, además de invitar a Carles a visitar cuando eran novios, le hace honor a su abuelo, que falleció el año pasado.
“Era un hombre muy emprendedor, pero panameño. Apoyaba al productor y al artesano. Me llevaba a montar caballo”, dice Ortiz.
Cuando plasmaron el concepto del local, decidieron que la cafetería se llamaría Perris Hill o “perejil”. En Pixvae venden souvenirs de artistas que han acogido Panamá y le han agregado un giro moderno como Molart, Ely Wong, Santé Cutarras, WeOn, Se habla Panamá, Feeling del Patio, Amor por Panamá, entre otros. También venden libros de cocina de Charlie Collins, Cuquita Arias de Calvo y Berta de Pélaez.
Escogieron a la chef María de los Ángeles para que les diseñara el menú con los productos que venden en Pixvae.
“Ella transmite energía, alegría y hace cosas diferentes sin salirse de lo tradicional”, dice Carles. Cuando la contactaron, ella entendió perfectamente el concepto que estaban buscando.
En la cafetería tienen a la venta sopas, sándwiches, “panaspacho” (una versión panameña del gazpacho), bandejas criollas y mucho más.
ACOGIDA
En los pasillos se pueden observar productos como jaleas, mermeladas, picantes, huevos orgánicos, quesos del país, cafés de comercio justo, licores, chicheme, chorizos, harinas, tés y muchos otros productos que han sido elaborados en Panamá.
Desde que abrió Pixvae, a finales de noviembre del año pasado, han tenido una buena acogida.
“La gente iba en busca de regalitos y era curioso ver su creatividad. Tomaban de repente miel boqueteña con yuca crackers”, indica Carles. En enero se calmó la euforia, pero siguen recibiendo clientes que vienen en busca de productos locales.
“Pixvae es una plataforma para apoyar lo panameño pero no solo aquel que nació con cédula 8, sino todo el que produce en Panamá”, advierte ella.
Actualmente tienen a la venta más de 100 marcas diferentes y dicen que no ha sido difícil conseguir variedad. Lo único que exigen es que tengan sus permisos en orden. Ambos esperan que Pixvae le sirva de vitrina al emprendedor y productor local para seguir creando productos nuevos y que sientan el respaldo de los consumidores.




