Hoy por hoy

En los despachos del Ministerio de Trabajo hay miles de denuncias en contra de patronos que, aprovechando la pandemia, han efectuado despidos irregulares, presentado renuncias que no fueron tales y hasta mutuos acuerdos, que de eso solo llevan el nombre, y cuyo contenido se distancia de una solución negociada. Esto es apenas una postal del paisaje laboral que vive el país. El 77% de las familias con algún menor de edad, ha visto disminuidos sus ingresos significativamente. Esto lo ha causado la falta de una política coherente de apoyo económico durante la pandemia y la inexistencia de una estrategia para la recuperación del país, dejando a cada cual a su suerte. Este no tenía que ser el resultado inmediato de la crisis sanitaria. Otros países, con menos recursos, estabilizaron los ingresos familiares de sus ciudadanos, y repartieron adecuadamente las bolsas y otros apoyos. El gobierno ha dejado que un asunto de salud se le saliera de las manos, se convirtiera en una tragedia económica, hasta evolucionar camino a una catástrofe social. Este es el momento de entender que todas las fuerzas vivas del país, incluyendo a la empresa privada y sociedad civil, son parte de la solución. Solo así puede haber una salvación.

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