Hoy por hoy

La decisión de llamar al expresidente Ricardo Martinelli a un nuevo juicio por el caso de los “pinchazos” -incluido un nuevo tribunal- es una luz esperanzadora, gracias a un fallo emitido ayer por el Tribunal Superior de Apelaciones. Los magistrados han encarado con valentía el exabrupto judicial de primera instancia, a fin de corregir los evidentes errores de unos jueces que, lejos de hacer justicia, lo que hicieron fue un acto de complacencia, en el menor de los casos. Solo hay que recordar todas las pruebas y testigos claves de los acusadores que rechazaron los jueces Roberto Tejeira, Arlene Caballero y Raúl Vergara, autores de ese cuestionado fallo que declaró no culpable al acusado. Y esta vez, esperamos que el juicio no sea el vergonzoso espectáculo que se montó antes y después de que el proceso se trasladara a la justicia ordinaria. Parte de ese circo incluyó -como ya todos sabemos- las peripatéticas visitas del acusado a los cuartos de urgencias, los certificados médicos y todas esas maniobras que impidieron la fluidez del proceso. Todo el país es testigo de la notable buena salud del gran bailador que ha demostrado ser el señor Ricardo Martinelli.

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