Estas conclusiones no forman parte de los nuevos códigos de la modernidad. Sin embargo, la falta de tolerancia que se refleja en la convivencia diaria entre personas de diversas culturas que pisan un mismo suelo, generó el interés del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que elaboró un estudio de la población del mundo y los efectos que sobre ella ha tenido la globalización.
El informe mundial 2004 del PNUD, que fue presentado en días pasados en Panamá por un panel de expertos, señala que a raíz de los grandes movimientos migratorios, la eliminación de las fronteras y la apertura de los mercados, las minorías étnicas, religiosas, raciales, políticas y culturales exigen el reconocimiento y la acogida de su identidad por parte de la sociedad. Pero a menudo esto no sucede, por el contrario, son víctimas de la discriminación. No tienen las mismas oportunidades sociales, económicas y políticas que el resto de las personas de la "cultura dominante". Al final, esta situación origina conflictos de identidad, la práctica de políticas represivas y, en situaciones extremas, la xenofobia.

