El director Daniel Barenboim, quien dirigió ayer la West-Estern Divan Orquestra en el segundo Concierto por la Paz en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, pidió ayer a todos los países aceptar refugiados sirios y que les ofrezcan oportunidades de cultura, especialmente cuando se trata de niños.
De forma especial se dirigió a su país de origen, Argentina, donde recordó que hay tres importantes comunidades sirias (musulmana, judía y cristiana) y dijo que pensaba “que estarían dispuestas a dar una mano” a las víctima de la guerra en Siria.
“Pido a todos los gobiernos que pueden recibir refugiados que lo hagan y que les den el beneficio de la cultura, sobre todo cuando son niños”, dijo en una rueda de prensa previa al concierto que ofrecerá en la Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones de la ONU.
El concierto -auspiciado por la fundación española Onuart- forma parte de las conmemoraciones por los 70 años de la ONU y puso en escena a un músico reconocido por su talento musical -como director y pianista- y por su activismo en favor de la reconciliación entre israelíes y palestinos.
Ayer, la West-Estern Divan Orquestra tocó 3 sinfonías de Mozart con 52 músicos, de origen israelí, palestino, jordano, sirio, egipcio, libanés, turco y español.

