Que el rol de los padres en el cuidado, atención y formación de sus hijos se ha ido modificando con el transcurrir de los años es una realidad. Hoy se ven más hombres en las citas médicas, preparándoles y dándoles el biberón o haciéndoles la lonchera para llevarlos al colegio.
No obstante, este cambio en el papel del hombre no se puede generalizar, según los expertos en el comportamiento de la sociedad.
Es cierto que hay una evolución, pero no se percibe en todos los sectores de la sociedad, comenta la antropóloga Alina Torrero. “Se está dando esencialmente en padres de una clase media informada. En hombres de una mentalidad mucho más abierta”, sostiene.
Son personas que por lo general han estado en contacto con nuevas líneas de conocimiento, enfoque de género, derechos humanos, derecho de la niñez, algunos han tenido la oportunidad del estudiar afuera y “en países donde el machismo no es tan exagerado como el que podemos ver acá, entonces eso genera una apertura a que el hombre se convierta en más cuidador”, argumenta.
En los sectores populares, sostiene Torrero, de repente se ve a los padres acompañando más a los hijos, pero no es porque se haya superado el machismo; por el contrario, es una vertiente del machismo: “yo soy un hombre joven, el tener hijos me da poder y un mayor estatus entre mis pares y el barrio”. Es más, considera la antropóloga, una manera de sustentar su hombría.
Agrega que la sociedad patriarcal también se refleja en la clase alta, más cuando en esta clase social el rol de proveedor económico del padre se cumple a cabalidad.
También influye el trabajo de incidencia política que han estado desarrollando los movimientos feministas a nivel global, añade Kevin Sánchez Saavedra, antropólogo, docente e investigador de la Universidad de Panamá (UP). “Si hay algo que la sociedad le debe a ese movimiento es hacer que el tema de cuidados sea algo que no solo compete a las mujeres, sino que es una construcción social. Debido a eso se hace importante que los hombres se integren más al cuidado y protección de los hijos”, anota.
OTROS FACTORES
La principal influencia que ha generado el cambio de paradigma en cuanto a la participación activa de los padres en el cuidado, atención y formación de sus hijos, es la divulgación masiva que se ha generado sobre derechos sexuales y derechos reproductivos, que invitan a cambiar actitudes machistas que tanto daño han hecho a la sociedad, reitera la socióloga Rubiela Sánchez.
Cuando un hombre ha sido formado en un marco de derechos humanos, reconociendo que tanto hombres como mujeres tienen derechos y que ambos tienen la obligación de ser padres y madres responsables en todo lo que atañe a la formación de sus hijos, se empieza a visualizar lo que ya no es un tabú: padres acompañando a sus hijos a citas médicas, cargando la bolsa de pañales, y hombres solos con sus bebés, entre otros ejemplos.
“Son paradigmas que ya la gente joven comienza a cambiar”, resalta.
Lo que acontece con la crianza contemporánea de los hijos forma parte de una revolución social en los estilos de vida que ha sido más marcada desde el pasado Siglo XX y, en especial, desde la segunda mitad de dicha centuria, estima por su parte el sociólogo y docente de la UP, Milcíades Pinzón.
En el siglo XXI se está cosechando el efecto que produjo en los padres un mayor nivel de instrucción y educación, apunta.
El hogar mismo ha variado desde uno tradicional, con papeles sociales rígidos, hacia otro en donde el cabeza de familia ya no lo asume necesariamente el hombre, al mismo tiempo que este se involucra más de lleno en la atención y el acompañamiento de la prole.
Esto es lo que explica que los padres, hombres y mujeres acompañen a sus hijos en actividades que antiguamente estaban más estereotipadas.
En efecto, subraya Pinzón, la madre ahora es más profesional e interactúa de igual a igual con el hombre.
“Lo contrario también es cierto, así como la madre asume nuevos roles, antes exclusivamente masculinos, el padre hace lo mismo y asesora a sus hijos en temas variados”, señala.
Con las excepciones que son de esperarse, se puede afirmar que vivimos una intensa transformación de los papeles paternos en la crianza de los hijos, sostiene el sociólogo y docente, y añade: De qué tan exitoso sea este proceso social dependerá el nuevo rostro de la familia panameña del siglo XXI, en término de estabilidad y calidad de vida.

