Vanessa Crooks • vcrooks@prensa.com
“Johanna no es yo”, aclara Caitlin Moran en su nota de autor al principio de la novela. A pesar de varias similitudes entre ella y su protagonista, y del sinfín de artistas y bandas reales que se pasean por sus páginas, Moran señala que los personajes y eventos son ficticios. No por ello deja de ser un interesante vistazo al contexto histórico de la Gran Bretaña durante la década de 1990, de parte de una narradora joven y demasiado honesta.
How To Build A Girl (Cómo construir a una chica, Ebury Press, Reino Unido, 2014) es la historia de Johanna Morrigan, quien vive con su numerosa familia en una vivienda social en Wolverhampton, y que a los 14 años decide reinventarse luego de pasar una vergüenza en un programa de televisión local. Consigue un trabajo en Londres como crítica de música para la revista Disc & Music Echo (D&ME, siglas que, al leerse en inglés, dicen ‘el enemigo’), y adopta una nueva imagen, un nuevo nombre, y una nueva personalidad. Dolly Wilde, su álter ego, se pasa en conciertos y bares rodeada de artistas y bandas de rock; es alocada, aventurera y asombrosa, excepto que tiene una terrible falla: resulta ser la peor versión de Johanna.
Moran mencionó durante el tour promocional del libro que no esperaba algunas de las cosas positivas que los críticos y lectores dicen sobre la novela, entre ellas, aclamar los temas feministas. “Pensé que había escrito un libro sobre amor no correspondido, sobre la clase trabajadora, y sobre la ansiedad que sufres al darte cuenta de que la persona que eres y que tus padres hicieron no será suficiente y que tienes que ‘construirte’ a ti mismo a partir de cultura pop y música y películas y poesía y tus héroes”, dice en un video promocional para su editorial Ebury Press. “Pero entonces leí las críticas y reseñas, y resulta que aparentemente escribí un libro sobre masturbación”, agrega.
Es cierto que el tema de la exploración sexual es recurrente y sobresaliente desde el primer capítulo, pero pasa de ser un elemento cómico, al ser un análisis sobre la mujer y su sexualidad, en una época en la cual comenzaba una nueva era del feminismo. El monólogo interno de Johanna es aún ingenuo, pero a la vez es ocurrente y termina siendo una poética introspectiva sobre la autoestima en la adolescencia, las relaciones amorosas y el placer.
La narrativa de Moran es sólida, aunque a veces desordenada; balancea elementos de realismo y ficción, y sus personajes son fuertes e interesantes, en particular la protagonista y su hermano mayor Krissi, quien la trata de ayudar a mantener los pies sobre la tierra, y John Kite, un músico exuberante y romántico que representa fielmente a los artistas de la época.
Aunque es catalogada como literatura para jóvenes adultos, How To Build A Girl podría bien ser lectura obligatoria para todo aquel que haya pasado por la transición a la adultez y por el difícil proceso de descubrirse a sí mismo. La reinvención de Johanna es tanto emocionante como estresante; todo lector puede relacionarse con ella de alguna forma, ya sea porque deseamos verla triunfar al final, o porque al igual que ella hemos deseado convertirnos en alguien más.

