La contaminación atmosférica se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo de los accidentes cerebrovasculares (ACV), sobre todo en los países en desarrollo, dice un estudio publicado en la revista The Lancet Neurology.
“Nos ha sorprendido descubrir que una proporción asombrosamente alta de la carga de los ACV se podría atribuir a la contaminación atmosférica, en particular en los países en desarrollo”, subraya el profesor Valery L. Feigin, de la Universidad Tecnológica de Auckland (Australia), que dirigió el estudio.
El análisis realizado en 188 países entre 1990 y 2013 se centró en la “carga” de la enfermedad; es decir, el número de días perdidos por una mortalidad prematura y años de vida productivos perdidos debido a incapacidades.
Los científicos descubrieron que un 90% de la “carga” de los ACV se podían achacar a factores de riesgo modificables, esencialmente factores de riesgo comportamentales como el tabaquismo, una mala alimentación o el sedentarismo.
Todos los años en el mundo, unas 15 millones de personas se ven afectadas por un ACV, 6 millones mueren y 5 millones sobreviven con hándicaps permanentes. Los principales factores de riesgo son conocidos, aunque se pueden dar diferencias según los países: la hipertensión, una alimentación pobre en fruta y verdura, la obesidad, el sedentarismo, el tabaco o una alimentación demasiado rica en azúcar o sal.
Los científicos hallaron que en unos 20 años, el papel de la contaminación atmosférica ha aumentado sensiblemente.
La parte atribuible a la contaminación se ha evaluado en un 33.7% en los países con ingresos bajos y medios, contra solo un 10.2% en los países de altos ingresos en 2013, en alza desde 1990.

