Robert Clergerie calzó a artistas en la edad de oro de su empresa, a la que con 70 años salvó de la quiebra. Ahora, con 83 años, no está al mando pero para él “es como una mujer a la que amaste con locura”.
De Lauren Bacall a Bianca Jagger pasando por Madonna, muchas actrices y cantantes lucieron zapatos Clergerie cuando la empresa saboreaba las mieles del éxito. Cuenta que su historia de amor con el calzado comenzó gracias a un pequeño anuncio: “Buscamos a directivo de alto nivel, para dirigir una fábrica en el valle del Ródano, cerca del mar y la montaña”. Era del zapatero Charles Jourdan que buscaba a un directivo para una de sus fábricas. Contrató a Clergerie. “Este anuncio fue la revelación de mi vida, dejé de morderme las uñas, por fin me sentía bien”. Dimitió en 1978 para ponerse al frente de la fábrica Unic Fenestrier, una marca del grupo André, situada en Romans-sur-Isère, cuna del calzado francés.
Allí, Clergerie lanzó en invierno en 1981 una primera colección con su nombre.
La marca se exportó hasta Hollywood y la tienda histórica del centro de París vendía hasta 11 mil pares al año. Todo sucedió rápido. Una adquisición arriesgada, una dirección que no aguantaba el ritmo y mintió sobre las cuentas ... de pronto los bancos se desvincularon y hubo que buscar dinero. Era 1996, Clergerie tenía 62 años y decidió venderla a un consorcio de inversores por 59 millones de francos. “Después de la firma me fui a casa, era de noche, lloré, también vomité. No me gustaba”, recuerda. Siguió como accionista (10%) y director artístico de su propia firma hasta que hace un lustro se jubiló.
“Se van a cumplir cinco años de que me he ido definitivamente, ahora empiezo a desapegarme, pero no del todo”, resume Clergerie con cierta amargura. Es “como una mujer a la que amé y ahora hay otro en la cama”.

