Alrededor de 51 litografías, serigrafías y grabados del artista mexicano José Luis Cuevas, que muestran su evolución artística entre los años 1962 y 2000 desde una perspectiva íntima y familiar, se exponen en una muestra en París.
Esta exposición del enfant terrible (niño terrible) del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX, retrata una historia creativa y familiar. Es una herencia artística e intelectual del pintor y su esposa, Bertha Riestra, a sus tres hijas.
“Uno camina por la historia de esta familia. La exposición empieza en 1962, año en el que mis padres se casan, y termina en 2000. Un año sentido para nosotros porque es cuando mi madre fallece”, comentó Mariana Cuevas.
En la primera sala del Instituto Cultural de México, la exposición da inicio con un pequeño retrato, Mariana dibujando (1967), exhibido y protegido como si de una reliquia se tratase. “Ese pequeño retrato lo hizo mi padre cuando yo tenía 7 años, lo he conservado durante toda mi vida”, aseguró su hija. El viaje cronológico continúa con la serie de autorretratos Cuevas on Cuevas, Recollection of Childhood, en los que se aprecia la gran influencia de la literatura, en especial la del escritor ruso Dostoievsky.
