La novelista mexicana Ángeles Mastretta mantiene intacta su pasión por inventar historias, pero asegura que si un día deja de escribir, no se morirá por eso.
“Yo tengo una pasión por escribir, me encanta, me divierte, me aflige, pero me gusta demasiado este paraíso como para irme a buscar otro, y si un día dejo de escribir, no me moriré”, dijo la escritora de 65 años.
Vestida con un pantalón vaquero azul, con un suéter gris y botas color café, la autora de Arráncame la vida se dice sorprendida al ver cómo cambió su oficio en los últimos años por causa de los editores que parecen haber confundido a los escritores con estrellas de rock.
“Nos hemos ido volviendo celebridades, los editores nos han convertido en gente capaz de dar entrevistas y de promover sus libros. Nos mandan a diferentes países y vamos diciendo, sí, lo que yo escribí está muy bonito. Eso antes no pasaba, antes un escritor se quedaba en su casa a ver quién lo leía”, dice.
En estos días Mastretta se deja querer en el Festival literario de San Miguel de Allende, centro de México, donde dio una charla para divulgar su libro La emoción de las cosas.
Con una pasión al hablar más propia de una caribeña que de una mujer nacida en la tranquila Puebla, la autora mantuvo encantados a decenas de lectores en 52 minutos en los que mostró su lado humano, quizás el único rasgo de su personalidad superior a su talento para juntar palabras.
