Zari, una marioneta con cara púrpura y trenzas tapadas por un velo, educa en la igualdad de derechos, animando a las niñas a llegar tan lejos como quieran, en la versión afgana de la serie Plaza Sésamo.
“Queremos divertir a los niños pero también educarlos”, cuenta la marionetista Mansoora Shirzad en el estudio de Kabul donde se graba el programa.
La joven de 23 años se entusiasma cuando habla de Zari, que significa “centellear” en dari y en pastún, las dos lenguas oficiales de Afganistán.
Zari encarna a una afgana de seis años en la quinta temporada de Baghch-e-Simsim (Plaza Sésamo).
El programa de la cadena Tolo se ha propuesto enseñar a los más jóvenes la importancia de la educación y del respeto. La entrada en escena de Zari esta temporada “nos permitirá transmitir el mensaje”, confía Mansoora Shirzad.
Zari enseña a las niñas cómo practicar deporte, saludar a sus amigos con la fórmula islámica tradicional Asalaam Alaikum (La paz sea contigo) o llegar a ser médica algún día.
Unos mensajes que pueden parecer irrisorios en el extranjero pero de gran trascendencia en Afganistán, donde entre 1996 y 2001, con el país bajo el yugo del régimen fundamentalista de los talibanes, las niñas no tenían acceso a la educación.
Ahora, sobre el papel, las afganas pueden ser profesoras y hasta piloto de avión pero en realidad millones de ellas son analfabetas.
El índice de alfabetización de las mujeres afganas es de 24%, en comparación con el 52% de los varones.
Zari se estrenó en la televisón el 7 de abril y es el primer personaje 100% afgano de Plaza Sésamo.

