HIPERHIDROSIS.

Más allá del calor

La sudoración excesiva es un problema no solo estético e incómodo, puede ser signo de una enfermedad seria. Es aconsejable acudir al dermatólogo para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Más allá del calor
Más allá del calor

Tamara Del Moral • tdelmoral@prensa.com

Una de las funciones de la sudoración es la regulación térmica del cuerpo. En un clima como el de Panamá, cálido y húmedo, es normal sudar mucho, pero cuando la transpiración es excesiva, al punto que se vuelve muy incómoda, es posible que tenga un problema de salud. El dermatólogo Tiberio Rodríguez Calvo indica que hay varios trastornos relacionados con la transpiración. Uno de ellos es la hiperhidrosis, cuando hay una sudoración excesiva, sobre todo por las glándulas sudoríparas de tipo ecrinas.

“En dermatología la dividimos en hiperhidrosis primaria, que es la más común y no tiene una causa específica subyacente, y la hiperhidrosis secundaria, que está asociada a una enfermedad y puede ser también causada por ciertos medicamentos”.

La primera es más frecuente en las palmas de las manos, plantas de los pies y las axilas. “Todos sudamos por las manos durante el día, pero cuando alguien gotea el sudor, se le resbalan las cosas de las manos, entonces ya hay una hiperhidrosis que le causa una disfunción y a nivel social también le molesta y no quiere darle la mano a otras personas”.

Alteraciones genéticas y neurológicas, infecciones como la tuberculosis, cáncer y ciertos tipos de linfomas, entre otras enfermedades, pueden provocar una sudoración muy abundante. Es importante acudir al dermatólogo para descartar que no haya una enfermedad de base, y si es así, ser referido al médico correspondiente.

Algunos criterios para el diagnóstico de hiperhidrosis son: que la sudoración sea focal (en un área específica), que que se presente por lo menos por 6 meses seguidos, que sea bilateral y simétrica, que le impida hacer sus actividades normales, que los episodios le den por lo menos una vez por semana, y que se inicie antes de los 25 años. Usualmente hay una historia familiar de este problema. Y en las noches generalmente no hay sudoración.

La hiperhidrosis se trata con una solución de cloruro de aluminio hexahidratado que puede llegar hasta el 20% y se aplica en las noches en la piel seca donde se está afectado. Con el tiempo, va atrofiando el conducto sudoríparo y disminuyendo la cantidad de sudor. También hay fármacos anticolinérgicos, pero estos tienen ciertos efectos adversos como resequedad en la boca y pueden bajar la presión un poco, explica el Dr. Rodríguez.

La aplicación de la toxina botulínica, sobre todo en las axilas, es común, pero hay que ponérsela cada 4 a 6 meses.

Si el paciente no mejora, está la opción de una cirugía menor. En el caso de hiperhidrosis axilar, se corta la piel y el tejido subcutáneo para remover las glándulas.

En casos más severos, hay otra operación más invasiva y riesgosa, llamada simpatectomía, en la cual se cortan los nervios que controlan la sudoración en el tórax, pero aún así el paciente puede seguir con el problema.

Otro tipo de hiperhidrosis es la medular o asociada al gusto. Estos pacientes tienen una alteración en la que en vez de salivar, sudan, y al comer cítricos, alimentos picantes o muy condimentados, se les activa la sudoración.

Situaciones emotivas o que causen estrés también activan la transpiración, especialmente en aquellos que son hipersensibles.

Otro problema es la bromhidrosis o sudoración maloliente, que es de tipo apocrina y se da en áreas como los genitales, axilas, la zona perianal y el pecho. Esta se debe a una proliferación de bacterias y se activa con la pubertad.

La hiperhidrosis no suele estar relacionada con la bromhidrosis, aunque puede ocurrir. Hay pacientes que tienen bromhidrosis sin tener hiperhidrosis. Es decir, aunque no suden copiosamente, su transpiración tiene mal olor. Con frecuencia, quienes tienen bromhidrosis reportan que ningún desodorante les funciona. Se les recomienda disminuir la población bacteriana en el área mediante lavados con jabones antisépticos y la aplicación de antibióticos tópicos o sistémicos. Si hay asociada una hiperhidrosis, se debe tratar también. Alimentos como el ajo, curry y espárragos, pueden exacerbar el mal olor. Y hay ciertas enfermedades raras o metabólicas que influyen.

La miliaria es una retención del sudor que puede generar erupciones o pequeñas pápulas en la piel. Es común en niños y en personas que tienen la piel bajo oclusión por mucho tiempo, como los que están encamados. Se puede prevenir moviendo a estos pacientes y se trata con ciertas cremas para “destapar” los conductos sudoríparos.

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