Crimen y castigo cumple 150 años y, para conmemorarlo, una exposición sumerge a los apasionados de esta célebre novela en el universo del ruso Fiodor Dostoyevski, con imágenes del San Petersburgo del siglo XIX y objetos vinculados a la intriga de la obra.
“Dostoyevski quería ‘indagar todas las cuestiones’ en esta novela, y esta es exactamente la idea de nuestra exposición que refleja varios aspectos de esta obra”, explica Natalia Ashimbayeva, directora del museo Dostoyevski de San Petersburgo.
El museo Dostoyevski, situado en el apartamento del novelista en el centro de la excapital imperial, consagra una gran sala a esta exposición, titulada “Tocar todos los temas” y abierta hasta finales de marzo.
Crimen y castigo, que se publicó por entregas en forma de folletín a partir de 1866, cuenta la historia de Rodion Raskolnikov, un joven solitario que rechazaba la moral colectiva y quería experimentar los límites de su libertad mediante la transgresión del orden moral y el homicidio.
La novela fue un éxito desde su aparición y es una de las obras más conocidas de Dostoyevski, junto a Los hermanos Karamazov y El idiota. Además, constituye un clásico de la literatura rusa al lado de Guerra y paz, de Tolstoi, o los textos de Pushkin y Gogol.
En esta obra, Dostoyevski aborda numerosos problemas, desde las fronteras de la libertad o la legitimación de la violencia hasta el precio de una vida humana. En la exposición, el texto integral de Crimen y castigo cubre los muros de la sala junto con objetos, ilustraciones y documentos relacionados con la novela. La atmósfera es a la vez tranquila y oscura. “Tiene realmente la impresión de sumergirse en la novela”, confiesa entusiasmado Roman Kovchenko, de 33 años, quien acudió con su madre Elena.

