Un legionario ante la barbarie

Un legionario ante la barbarie
Un legionario ante la barbarie

Stanley Heckadon Moreno es investigador asociado del  Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales  y es el fundador del  Laboratorio Marino de Punta Galeta,  en Colón.

En la década de 1970 regresaron al país los primeros antropólogos que estudiaron en el exterior, entre ellos, este científico social, escritor, ecologista, humanista y docente.

Durante los años de 1970, en compañía de otros técnicos e investigadores, trabajó en la creación del Parque Nacional Soberanía, el Parque Natural Metropolitano, el Parque Nacional Darién y el Parque Internacional La Amistad.

Entre 1984 y 1985, cuando estaba en el Ministerio de Planificación, su ministro, Catín Vázquez, le encargó el grupo de trabajo sobre la cuenca del Canal. Una de sus recomendaciones: proteger los bosques de las cabeceras del Chagres, Pequení y Boquerón. “Le redactamos el decreto al presidente Eric Arturo del Valle. En nuestra reunión de cierre lo invitamos como orador. Nunca olvido cuando dijo: ‘Dr. Heckadon, antes de venir aquí, al Riande Aeropuerto, he firmado el decreto que me preparaste creando el Parque Nacional Chagres’. Así, de tajo, se salvaron 100,000 hectáreas de bosques. Ese día el país compró el seguro de vida del Canal y de los acueductos de Panamá y Colón”.

En los 90 le tocó proponer la posición de los ecólogos y biólogos que “todos los bosques de la Zona del Canal pasaran a ser áreas protegidas”.

Desde 1995 colabora en la revista Épocas. “No sé cuántos escritos me ha publicado Mario Lewis en Épocas. Tampoco puedo decirlo, pues soy como los pescadores, que nunca dicen cuánto pescan para no salarse”.

SERES OLVIDADOS

Usted trabajó con los pueblos originarios.

En 1970, mi primer trabajo fue jefe de Asuntos Indígenas de la Dirección de Desarrollo de la Comunidad. Así inicié mi “doctorado” en realidades nacionales. A pie, a caballo, en cayuco y en piragua, en frágiles avionetas que me dejaban en pistas remotas para recogerme semanas después, recorrí el país. No pensé que había tanto atraso y pobreza.

¿Qué recuerdos tiene de aquello?

En un invierno entré a pie a la serranía del Tabasará con mi baquiano Fabio. Un atardecer llegamos al caserío de Cerro Plata a orillas del río Cobre. Era un “junito”, tiempos de hambruna por el fracaso de las cosechas. Se había desatado una epidemia. Esa noche caminé entre los ranchitos y vi morir de tosferina a muchos niños en manos de sus madres. Hasta hoy llevo una cierta carga moral por no haber podido hacer nada. Lo peor fue en Santiago. Le pedí al jefe médico provincial que hiciera algo. Dijo que los indios siempre andaban muriéndose de una u otra cosa. Que ya había pasado la misión médica de invierno y debían esperar la misión de verano del siguiente año. A consejo de un periodista, Nelson Caballero, fui donde monseñor Martín Legarra, quien esa noche me dijo que contara lo que había visto en un programa radial de alfabetización que la Iglesia tenía desde Radio Veraguas. No se quién oyó el mensaje, pero a los días un helicóptero iba con una misión médica.

¿Qué otro momento impacto tuvo?

Fue en Nancito, en Chiriquí Oriente. Estoy en una reunión con la comunidad recogiendo sus apabullantes necesidades. Los indígenas me traen a un hombre, le quitan la camisa y me indigno al ver las cicatrices que tenía en su espalda del azote que le propinó un ganadero que antes lo había amarrado con una soga desde su caballo. Me comprometí a trabajar en lo que pudiese por los indígenas. Puse mi grano de arena en la creación de las comarcas Ngäbe Buglé y Emberá Wounaan.

HERMOSA NATURALEZA

-¿El panameño protege la naturaleza?

El de hoy está más preocupado que los de las década de 1970 y 1980. Aún hay una gran masa de ciudadanos que considera que es su derecho cívico echar su basura a las calles y a los ríos. Y empresas que sus prerrogativas son echar sus aguas servidas a ríos y quebradas. Ahora los medios dedican más espacio al tema de la naturaleza. Mucho ha ayudado el tema del cambio climático, los ríos y quebradas sin agua. Veranos más calurosos y largos e inviernos más cortos y menos lluviosos. Contamos con grupos ecológicos en escuelas, poblaciones y empresas. Me encantan los estudiantes que acampan en las playas a defender a las tortugas marinas en sus anidadas.

-¿Qué despertó a la sociedad civil mundial?

Ha despertado debido a la velocidad de la revolución científica en las ciencias biológicas y ambientales, y el creciente número de estudios del grave impacto que ha tenido el hombre sobre el planeta. En los claustros universitarios la ecología y la responsabilidad ambiental son temas de actualidad. La corriente de El Niño, que ha secado ríos y quebradas, ha tenido un efecto contundente en la gente. Un tema que se nos viene encima es qué vamos a hacer con todos los caseríos de las costas ante el incesante aumento del nivel del mar, cuando Colón quede como Venecia.

HOGAR Y GOBERNANTES

¿Los docentes han hecho su parte?

El papel del magisterio es y será clave. En sus manos está inculcar entre los 600,000 estudiantes de primaria la pasión por el estudio y protección de la naturaleza. Urge que cambie el Ministerio de Educación, flexibilice sus bizantinas reglas para que los docentes puedan llevar a sus estudiantes al campo.

¿Y en los hogares?

En casa hablamos más del ambiente. Aunque buena parte del ciudadano promedio presume que el problema de la basura, por ejemplo, es de otros. Con desfachatez tira la basura a las calles, quebradas y ríos. En invierno, cuando los aguaceros desbordan las aguas, entonces se queja de su mala suerte y exigen que el gobierno de turno drague los ríos.

¿Y los gobernantes?

A veces hacen algo. El Metro y el sistema de tratamiento de las aguas servidas de la capital son los mayores esfuerzos en lo ambiental. Otras veces, en el caso de un megaproyecto económico se habla de puestos de trabajo, el monto de la inversión, mas no del impacto ambiental. Esto fue el caso de las minas a tajo abierto en Coclé del Norte. Para la mayoría de nuestros políticos y gobernantes lo ambiental está fuera de su radar. Lo que sí está, siempre, son sus prebendas, sus altos salarios, sus carros libres de impuestos, emplanillar a sus familiares, gasolina y teléfonos celulares gratis, y sus viajes.

RETOS

-¿Qué le preocupa más sobre el medio ambiente?

La deforestación de los bosques supervivientes y la contaminación de los ríos y mares. Al urbanizarse la población, la ecología urbana se nos ha venido encima, en el marco de una mínima investigación científica y la falta de planificación urbanista de cómo serán nuestras urbes. ¿Qué tipo de ciudades tendremos, vivibles o no?

¿Qué hemos hecho bien?

Hemos creado los parques nacionales, establecido leyes, creado una Policía Ecológica, elevado a Ministerio el otrora Inrenare. Ante la magnitud de los problemas, vamos como la romería del Cristo de Portobelo, dos palante y uno patrás.

¿Cómo andamos en materia de energía renovable?

Hacemos nuestros primeros pinitos. Vital, fortalecer la Universidad Tecnológica para ir generado una masa crítica, técnica y científica que enfrente el desafío de las fuentes renovables de energía adaptadas a un istmo lluvioso tropical. Requerimos científicos, arquitectos e ingenieros que orienten la construcción y el transporte. El sector bancario, tan poderoso, debería invertir más en estas iniciativas. Las instituciones estatales aún no saben que el bombillo incandescente ha sido remplazado por la tecnología LED.

COLÓN

¿Cómo está Colón?

Colón es una bomba de tiempo. Gobiernos van y vienen, y antes de elecciones prometen tornar la ciudad en una tacita de oro. Pero el colapso de la infraestructura social se agrava. Para muestra, en Galeta tenemos un mes sin agua potable. Usamos agua lluvia recolectada en tanques. Merced a los amigos del Idaan, un cisterna nos abastece de agua potable.

¿Cómo anda en material ambiental Colón?

Hay cambios. Entre estudiantes y profesores de la Escuela de Biología del Centro Regional Universitario de Colón. También es el caso del Club de Jardinería Costa de Oro y de empresas que llevan a sus empleados a limpieza de playas. Es el caso de Manzanillo International Terminal, el puerto Evergreen y empresas de la Zona Libre.

Cada año organizan un curso para docentes.

Llegué a Galeta en 2000. Aunque se hacía ciencia, desde 1960 no había un puente con las escuelas. Me percaté de que docentes y estudiantes sabían poco o nada sobre los ecosistemas marinos y costeros. En 2000 iniciamos el programa educativo. A la fecha más de 110,00 estudiantes han pasado por él, atendidos por nuestros 12 guías naturalistas, casi todos estudiantes del Centro Regional Universitario de Colón. En 2008 iniciamos el curso intensivo para docentes sobre ecosistemas marinos y coseros. El maestro de primaria es la base del cambio. Hemos graduado a una masa crítica de más de 400 docentes. Vital es becar a nuestros docentes para que puedan irse a capacitar a las mejores instituciones académicas y científicas del mundo.

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