Roy Espinosa roy.espinosa@prensa.com
Los medios de entretenimiento nos han acostumbrado que cuando los muertos regresan solo quieren dos cosas: venganza o carne humana. Pero ¿Qué pasa cuando lo único que quieren es volver a casa?
Descansa en paz, escrita en 2005 por el autor John Ajvide Lindqvist –creador de Déjame entrar–, nos plantea esa pregunta a través de un conjunto de historias que se van desarrollando en un caótico Estocolmo, donde aparte de una casi insoportable ola de calor, los aparatos electrónicos no pueden apagarse y en la morgue los muertos están comenzado a levantarse.
Hasta allí todo apunta a otra clásica historia de zombies, donde un grupo de personas trata de escapar de las hambrientas hordas de muertos vivientes y el ejército se queda chico para aplacar la amenaza. Mas no es el caso. Esta es una historia dramática, con obvios toques de misterio y suspenso, cuyos protagonistas se rinden a lo inexplicable y voluntariamente tratan de luchar contra lo que hasta ese entonces se suponía era la realidad.
Este autor sueco no trae con su novela las persecuciones, las sangrientas matanzas o el eco mortífero de zombies hambrientos de cerebros humanos; sus muertos cargan consigo algo mucho peor: el pasado. Arrastran la vida que un día fue y sus cuerpos pútridos esconden la esperanza de volver a retomarla. Y aunque en lo personal esto es lo más destacable del libro, puede que para muchos fanáticos del género zombie la falta de violencia llegue a desilusionar.
Pero el libro tiene mucho más que ofrecer para aquellos que se aventuren a leer sus páginas. Es una historia madura, realista, a pesar de desenvolverse en un ambiente hasta ahora ficticio, y muy humana. Es en este punto donde radica el verdadero terror de la historia. Cuando los protagonistas se encuentran desprotegidos ante ellos mismos, llevados a los límites, tanto de la razón como de las emociones, y nos convierten en sus cómplices en actos que van en contra del razonamiento.
Es un libro escrito con fluidez, con un vocabulario sencillo, que se lee sin mayores complicaciones y cuyo final puede no resultarle agradable a todos. Una historia donde se puede decir que la muerte deja de ser el gran monstruo y enemigo, y es la vida quien toma su lugar como verdugo.
Al final, la pregunta es si la persona que amas se levanta de la tumba ¿Lo recibirías de vuelta en casa?

