La última escena de la película Desde allá termina cuando un delincuente es capturado por la Policía de Caracas.
Ese momento ocurre en un barrio popular, ante la mirada indiferente de los vecinos del sector. Todos miran, nadie actúa. Es como si fueran espectadores silenciosos de un telediario.
Esa reflexión le encanta al productor y actor Edgar Ramírez porque Armando, el personaje que interpreta su colega chileno Alfredo Castro (habitual en el cine del director Pablo Larraín), ve la vida desde lejos, tomando distancia, como calculando cada movimiento suyo y el de los demás.
“También es su forma de comunicarse, por su miedo, con los demás. Él está atrofiado en sus capacidades de dejarse llevar por los sentimientos y las emociones, ya sea que penetren dentro suyo o que las deje salir a la superficie”, explica Edgar Ramírez.
“Armando, por razones que de alguna manera son sugeridas en Desde allá, tuvo una relación particular con su padre, y eso queda allí un poco asomado por la trama”, agrega.
Armando, de 50 años, tiene fuertes heridas emocionales de su pasado. Ese conflicto interno le pareció interesante a Ramírez, cuando decidió ser el productor de este largometraje de su coterráneo y amigo Lorenzo Vigas.
Tanto Armando como Elder (Luis Silva) son seres rotos por dentro. Los dos son víctimas y victimarios en sus respectivas existencias. “Claro que sí, porque justamente cuando el dolor no está resuelto, por lo general, lamentablemente, conduce al abuso”.
“Cuando has sido abusado y no has encontrado la manera de resolver eso”, sino no has encontrado “las herramientas emocionales, intelectuales y económicas para poder resolverlas, ese trauma, por lo general, va a terminar en convertirte en un abusador, y así se ve en Desde allá”.
Además, ambos personajes tratan de curarse sus tristezas, pero sus dolores y sus traumas “pudieron más que ellos”.
Por eso, define Desde allá como una película “conmovedora”, aunque admite que también puede ser demoledora y por momentos siniestra esta historia que Lorenzo Vigas firmó a dos manos con el director y guionista mexicano Guillermo Arriaga.
Indica que hay “otro matiz y un contexto social muy claro dentro de esta película. El tema del conflicto entre los privilegios de clase”, dice Ramírez, sobre un Armando que pertenece a la clase media alta por ser dueño de un laboratorio de prótesis dentales, y Elder, desempleado, desorientado y pobre.
Ese estar en distintos puntos de una misma balanza también determina el proceder y los niveles de control de cada uno de ellos.
ETAPAS
La historia de Desde allá la conoce Ramírez desde los primeros borradores del guion. El intérprete de títulos estadounidenses como La noche más oscura (2012), El consejero (2013) y Joy (2015) tenía 27 años, ahora tiene 39, cuando leyó esta trama.
Por entonces, era demasiado mayor para encarnar a Elder, de 18 años, y era demasiado joven para ser Armando, que tiene cinco décadas cuando se narran los hechos en Desde allá.
Al inicio este filme se rodaría en México, luego sería en Francia, cambiando el origen del personaje mayor, hasta que el destino llevó el proyecto a Caracas. “Fue todo un viaje y el círculo se cerró”, añade Ramírez.
PANAMÁ
Edgar Ramírez ha vivido varios meses en Panamá por el rodaje de Hands of Stone.
Manifiesta estar feliz en el istmo, el que considera su segundo hogar, pues aquí tiene el cariño de amigos y seguidores.
Solo tiene palabras de agradecimiento para este pueblo y le encanta este país porque dice que su gente es jovial, amable y siempre es capaz de sonreír.
DISTRIBUCIÓN
Opina que el principal reto del cine de América Latina es la distribución de sus películas.
Le parece increíble que sea más fácil ver una producción argentina, peruana o chilena en Chicago o Nueva York, que en cualquiera de los países latinoamericanos.
Considera que la calidad y el nivel lo tienen los directores, actores y guionistas de la región, que la deuda es encontrar la manera de que nuestro cine se pueda apreciar en cada uno de los países del continente americano.
Celebra que hoy las nuevas tecnologías permiten que el cine sea más democrático, ya que cada vez es más sencillo rodar una película, incluso con teléfono móvil.
Por lo que invita a los cineastas a tomar sus cámaras y a salir a la calle a contar sus historias.
DIRIGIR
Comenta que entre sus planes más inmediatos no está dirigir, aunque no descarta que a mediano plazo se ponga detrás de las cámaras.
Que eso pasará cuando se sienta más preparado para esa tarea.

