Para Eduardo Jaspe Lescure (Panamá, 1967) ser el ganador del certamen literario centroamericano Rogelio Sinán 2016, “con 20 años de existencia y un listado de talentosos ganadores de reconocida trayectoria en las letras, se trata de un honor y una gran satisfacción para mí”.
Su obra ganadora se titula Origen de ninfa. La luna es la responsable de este libro, “una luna rosa que tiene su propia personalidad y, como la gente, puede ser bella, tierna o malvada, sin dejar de ser luna. Pero los cuentos no necesariamente son fantásticos o alegorías lunáticas”.
Hay tres temas principales que se desarrollan en estos cuentos vencedores: “el interior del hombre, sus sentimientos, porque cuando se habla de sentimientos siempre se asocian a la mujer, pero el varón también los tiene. Diferentes, pero los tiene”.
También se trabaja en Origen de ninfa “la influencia de otras culturas en la nuestra. La fantasía no puede faltar. Es necesaria para hacer la vida más vivible. Hay diferentes historias y personajes, algunas fantásticas, otras de una realidad cruda y dura, en todas se muestran diferentes aspectos de las relaciones humanas”.
Opina que Rogelio Sinán es el escritor “más versátil que hemos tenido. Tiene cuentos fabulosos, novelas increíbles y buen teatro. ¿Quién no conoce La Isla Mágica, Plenilunio o La Cucarachita Mandinga?”.
UN BUEN CUENTO
Para Eduardo Jaspe Lescure, el secreto de un buen cuento “debe tener una combinación adecuada entre fondo y forma; no es solo una historia, sino cómo se cuenta. Debe erizar los vellos, debe hacer pensar, entristecer, alegrar. Tiene que provocar algo. Si no lo hace, no es un buen cuento”.
Esto se logra de diferentes maneras, comenta. “Con los principios que enganchan, con los finales contundentes, con las figuras que conmueven. El secreto de un buen cuento es, entonces, poder lograr todo eso en unas cuantas palabras”.
Para este ingeniero industrial, en Panamá“los deportistas, los artistas (y otros ‘istas’) que descuellan son realmente fenómenos. No tenemos un sistema en el cual desarrollarnos porque pensamos que el desarrollo del país se mide en torres gigantes y en el crecimiento del PIB. ¿Y qué hay del desarrollo humano? Debemos medir el desarrollo con otros indicadores basados en la población. En eso estamos bastante mal. Un lector asiduo en nuestra sociedad es casi un extraterrestre, ¿se imagina lo que es ser un escritor entonces?”.

