El Tribunal Supremo de Estados Unidos (EU) bloqueó ayer temporalmente una decisión reciente que permitía los matrimonios homosexuales en el estado de Utah, mientras se resuelve una apelación del Gobierno estatal contra ese tipo de uniones.

El Supremo emitió una orden escrita que impide la celebración de nuevas uniones de parejas del mismo sexo en ese estado del oeste del país, conocido por ser el epicentro de la fe mormona.

La decisión pone en suspenso el veredicto emitido el pasado 20 de diciembre por el juez federal Robert Shelby, que declaró ilegal la regulación que impedía las bodas entre personas del mismo sexo, algo que permitió que más de 900 personas se casaran en el estado desde ese día y hasta hoy.

Poco después del veredicto de Shelby, la Fiscalía General de Utah presentó una apelación ante la Corte federal de Apelaciones del Décimo Circuito, localizada en Denver (Colorado).

Además, el estado remitió una solicitud a la jueza del Supremo Sonia Sotomayor, que se encarga de las peticiones de emergencia en el área geográfica donde se encuentra Utah, en la que pedía poner en suspenso la decisión judicial mientras proseguía el proceso de apelación. Sotomayor refirió la petición al pleno de jueces que integran la máxima instancia judicial estadounidense, quienes concedieron hoy esa solicitud sin dar explicaciones.

Las autoridades estatales quieren seguir aplicando una regulación que los votantes de Utah aprobaron en referéndum en 2004, y que definió el matrimonio como un enlace solo posible entre un hombre y una mujer.

El juez federal Shelby declaró ilegal esa ley por entender que viola los derechos de igualdad procesal garantizados por la Constitución de EU. Con la suspensión de los matrimonios homosexuales en Utah, queda en 17 el número de estados de EU donde son legales las uniones entre personas del mismo sexo, a los que se suma el Distrito de Columbia.

En junio de 2013, el Tribunal Supremo declaró inconstitucional la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA, por su sigla en inglés), que lo define como “la unión entre un hombre y una mujer” e impedía, por tanto, que los homosexuales casados en los estados donde es legal lograsen reconocimiento y beneficios fiscales a nivel federal.

En EU corresponde a los estados hacer las leyes que rigen el matrimonio.

En la solicitud de Utah para que se suspenda el fallo de Shelby, el gobernador Gary Herbert citó una decisión de la Corte Suprema a finales de junio en el caso titulado “Windsor contra Estados Unidos”, que reafirmó este principio. En esa decisión, la Corte Suprema anuló una ley federal que negaba beneficios matrimoniales a los homosexuales casados legalmente. Pero recordó que el matrimonio era una cuestión de los estados.