Una corte de Turquía acusó el miércoles formalmente a siete oficiales militares de alto rango y ordenó su encarcelamiento por presuntamente conspirar para derrocar al gobierno de inclinación islámica.
Fiscales estaban interrogando a otros varios oficiales de alto rango, incluidos los ex jefes de la Marina de Guerra de Turquía, de la Fuerza Aérea y de Fuerzas Especiales.
Aproximadamente, 50 comandantes fueron detenidos el lunes en la mayor medida de fuerza contra militares en la historia del país después de acumular evidencia a través de intervención de líneas telefónicas y de descubrir un presunto plan de golpe de Estado diseñado en 2003.
El Ejército turco ha derrocado cuatro gobiernos desde 1960. La medida aumentó radicalmente las tensiones entre la clase dirigente laica respaldad por los militares y el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, cuyo gobierno tiene fuerte respaldo electoral y apoyo de la Unión Europea. También señaló un cambio político mayor en Turquía, único miembro musulmán de la Organización del Tratado del Atlántico Nortey aliado de Estados Unidos.
La estabilidad del país es crucial para Washington y la Unión Europea, que quiere que Turquía se convierta en una democracia madura.
“Obviamente, estamos conscientes de lo que ha transpirado en Turquía y queremos ver que esto prosiga en un proceso transparente en conformidad con la ley turca”, dijo Washington P. J. Crowley, vocero del Departamento estadounidense de Estado.
La corte en Estambul ordenó que cuatro almirantes, un general del Ejército y dos coroneles fueran encarcelados el miércoles.
Dejó en libertad a otros seis oficiales, pero no quedó en claro si estaba pendiente un juicio contra ellos.
El Ejército emitió el martes un comunicado breve diciendo que generales y almirantes de alto rango estaban discutiendo “la grave situación'” relativa a la investigación. Partidos de oposición acusaron al Gobierno de involucrarse en una “confrontación política”.
