El Gobierno de Tailandia anunció ayer la imposición del estado de emergencia en Bangkok y alrededores durante los próximos 60 días.
En declaraciones a la televisión, el vicejefe de gobierno Chalerm Yoobamrung informó que la medida, que prohíbe las reuniones de más de cinco personas, permite establecer toques de queda y otorga a las fuerzas de seguridad poderes especiales, entrará en vigor a partir de hoy y se extenderá durante 60 días.
Sin embargo, el Gobierno no planea por ahora desplazar a los manifestantes, dijo el funcionario.
Para los turistas, las leyes no cambian nada, salvo que deberán respetar los toques de queda en caso de que las fuerzas de seguridad establezcan uno.
Yoobamrung dijo que la medida se debe a la creciente violencia en las protestas contra el Gobierno.
Desde hace semanas, decenas de miles de personas protestan en Bangkok contra el Gobierno, quieren derrocarlo e impedir las elecciones del 2 de febrero. En las manifestaciones, que se han desarrollado casi siempre de forma pacífica, se han registrado dos incidentes desde el viernes, en los que una persona murió y unos 60 manifestantes resultaron heridos. Los manifestantes acusan a los seguidores del Gobierno de los ataques, mientras que los partidarios del Gobierno afirman que los mismos manifestantes están detrás de los ataques para generar caos y obligar al ejército a un golpe militar.
Los opositores acusan al Gobierno de corrupción y de dilapidar los fondos públicos. Asimismo, consideran que la familia de la primera ministra, Yingluck Shinawatra, ocupó los puestos de poder con sobornos y favores y piden reformas que cambien esto en el futuro. Para ello, quieren que un consejo no electo dirija el país durante uno o dos años.
Durante las protestas de 2010, el Gobierno también estableció el estado de excepción. Detrás de la medida estuvo el hoy líder de las protestas, Suthep Thaugsuban, que en aquel momento era vicejefe de gobierno.
