El jefe del ejército tailandés, Prayuth Chan-ocha, amenazó ayer con una intervención de los militares si la violencia sigue escalando en el país, después de que desconocidos dispararan con una ametralladora contra un líder de los Camisas Rojas, afines al Gobierno.
“Si la situación escala a un nivel insostenible, los militares no tendrán más elección que aportar una solución”, dijo el militar, citado por la radio estatal MCOT.
Desde ayer rige el estado de excepción en Bangkok y sus alrededores, que permite al Gobierno prohibir manifestaciones, implementar toques de queda o limitar la libertad de medios, aunque hasta ahora no ha utilizado ninguna de estas opciones.
“La orden tiene un fin disuasivo”, dijo Sihasak Phuanggetkeow, funcionario de la Cancillería.
“No se empleará la violencia de ninguna manera, se pide la mayor moderación”, añadió.
El Gobierno teme actos violentos durante las elecciones previstas para el 2 de febrero, uno de los motivos por los cuales decretó el estado de excepción.
Mientras, en otras partes del país se registraron enfrentamientos entre opositores al Gobierno y seguidores de la primera ministra, Yingluck Shinawatra.
Hombres no identificados dispararon con una ametralladora contra Kwanchai Praipana, uno de los líderes de los llamados Camisas Rojas, cuando se encontraba frente a su casa en la provincia de Udon Thani, en el noroeste de Tailandia.
Según informó el diario Bangkok Post en internet, el líder fue herido en un brazo y una pierna.
Chan-Ocha afirmó que los militares tienen sobre el terreno 40 compañías para mantener el orden público y garantizar las elecciones.
