Naciones Unidas reportó ayer, martes, el hallazgo de una fosa común con 75 cuerpos en Bentiu, estado de Unity, de Sudán del Sur, además de otros dos sectores con tumbas masivas encontradas en la capital del país, Juba, tras el estallido de feroces enfrentamientos entre etnias este mes.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, instó a las partes en el conflicto a proteger a los civiles y advirtió que los líderes políticos y militares pueden ser culpados por crímenes de lesa humanidad. “Se han registrado ejecuciones masivas extrajudiciales, ataques basados en la identidad étnica y detenciones arbitrarias en los últimos días”, dijo Pillay en un comunicado.
El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y el líder rebelde Riek Machar, su exvicepresidente, han indicado que están listos para dialogar para intentar poner fin a un conflicto que ya se cobró la vida de cientos de personas.
La portavoz Ravina Shamdasani dijo que se cree que los cuerpos de 75 soldados del Ejército Popular de Liberación estarían en la fosa común de Bentiu.
“Se ha informado que son todos de la etnia dinka”, dijo Shamdasani a Reuters en Ginebra, y agregó que el equipo de la ONU no pudo verificar el número de fallecidos ni las identidades.
Funcionarios de derechos humanos de la ONU no han podido visitar aún los sitios de las otras dos fosas comunes, Jebel-Kujur y Newside, cerca de Eden, ambos lugares en Juba, explicó.
Según la agencia EFE. la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU había informado de que la violencia armada ha causado 81 mil desplazados internos, de los que se estima que unos 45 mil están en las bases de la misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur en distintos puntos del país.

