Malasia abrió ayer domingo una investigación por terrorismo al día siguiente de la desaparición de un Boeing 777 de Malaysia Airlines con 239 personas a bordo, entre ellas pasajeros que embarcaron con pasaportes robados.
Los temores sobre un posible ataque terrorista cundieron después de que el Gobierno anunciase la investigación de cuatro personas sospechosas que viajaban a bordo del vuelo MH370 entre Kuala Lumpur y Beijing.
Al menos dos pasajeros utilizaron pasaportes europeos robados.
La agencia oficial china Xinhua informó ayer que un ciudadano chino tampoco viajaba en el avión, como se había comunicado anteriormente, sino que estaba en China. El hombre asegura que nunca le robaron o perdió su pasaporte.