Los mauritanos comenzaron a votar este sábado en la segunda vuelta de las elecciones legislativas y municipales boicoteadas por una parte de la oposición y en las que el poder se juega la obtención o no de la mayoría absoluta en la nueva Asamblea Nacional.
Las mesas electorales, abiertas de 7:00 a.m. (local y GMT) a 19:00, no contaban aún con muchos electores en Tavregh Zeina, un barrio residencial de Nuakchott, constató un periodista de la AFP.
Alrededor de un millón de electores estaban llamados a votar en esta segunda vuelta para renovar 30 escaños de los 147 con los que cuenta la Asamblea Nacional y los consejos municipales de 119 de las 218 alcaldías del país.
En las legislativas del 23 de noviembre, con una participación del 75%, el partido del presidente Mohamed Uld Abdel Aziz, de la Unión por la República, finalizó en primera posición en la primera vuelta con 52 diputados de los 117 atribuidos.
En segunda posición, se encuentra el partido islamista Tewasul con 12 escaños. La oposición obtuvo un total de 31 escaños en conjunto.
Son las primeras elecciones legislativas y municipales desde 2006, dos años antes del golpe de Estado de Mohamed Uld Abdel Aziz, un exgeneral elegido presidente en 2009 en condiciones denunciadas por la oposición.
Tewasul es la única formación de la Coordinadora de la Oposición Democrática (COD) que participa en los comicios, los primeros desde su legalización en 2007. Su resultado es uno de los puntos clave de estas elecciones.
Los otros partidos de la COD boicotean los comicios, puesto que, según ellos, están organizados “unilateralmente” por el poder del presidente Aziz, al que considera un “dictador”.
El partido gobernante está acusado por sus detractores de emplear los medios del Estado así como de contar con la implicación de los funcionarios para ganar la casi totalidad del resto de distritos. Además, la oposición culpa también a la Comisión Electoral Nacional Independiente de mostrar una complacencia excesiva hacia el partido del presidente Abdel Aziz, acusaciones que el propio partido gobernante no cesa de refutar.

