El hombre cuya muerte desencadenó los fuertes disturbios en Londres en agosto de 2011, los peores en la historia reciente de Reino Unido, fue “legítimamente abatido” por la policía, determinó ayer un jurado encargado de la investigación.
Mark Duggan, de 29 años, murió por disparos de la policía en Tottenham, al norte de Londres, después de que esta detuviera su taxi, basada en informaciones de que formaba parte de una banda y acababa de recoger una pistola.
El funcionario que disparó contra el joven –y cuyo nombre se desconoce– declaró que creyó que Duggan estaba blandiendo una pistola y que estaba a punto de disparar contra la policía.
Los miembros del jurado concluyeron en un veredicto por mayoría que aunque Duggan no tenía una pistola en la mano cuando murió, había tirado una en cuanto el taxi fue detenido por la policía, porque se encontró un arma abandonada en un parque cercano.