El presidente estadounidense, Barack Obama, visitó ayer la desapacible prisión enclavada en una isla de la costa sudafricana, para rendir tributo al héroe anti-apartheid Nelson Mandela.
El actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, también estuvo encarcelado en esta isla ventosa de la costa de Ciudad del Cabo durante el régimen del apartheid que finalizó con la victoria electoral de Mandela en 1994. El mandatario estadounidense llegó a la isla en helicóptero con su familia. Tras tocar tierra en Robben Island, el grupo recorrió la cantera en la que Mandela y otros prisioneros trabajaron durante años. Su guía, un antiguo preso de la cárcel de 83 años y activista anti-apartheid, les contó historias de sus tiempos allí junto a los prisioneros del Congreso Nacional Africano.
La delicada salud de Mandela, de 94 años, ha ensombrecido la visita de ocho días a África del gobernante estadounidense. Obama ha tratado de usar el viaje para enfatizar el potencial de África como socio empresarial de Estados Unidos y para superar la percepción de que ha ignorado al continente.
