El principal partido de oposición de Tailandia anunció el sábado que boicotearía las elecciones previstas para febrero, lo que aumenta la incertidumbre acerca de los comicios y alimenta una campaña para derrocar al gobierno de la primera ministra, Yingluck Shinawatra.
El 9 de diciembre, Yingluck convocó a elecciones anticipadas para suavizar las tensiones, pero el movimiento en su contra planea actos masivos por toda la capital hoy domingo.
Los actos forman parte de un “golpe de la gente”, que busca obligar a Yingluck y a toda la multimillonaria familia Shinawatra a abandonar la política.
El sábado, el Partido Democrático acordó por unanimidad que su participación en las elecciones le daría legitimidad a un sistema democrático que, dijo, había sido distorsionado por quienes estaban en el poder.
“La política en Tailandia está en una etapa fallida”, afirmó el ex primer ministro y líder del partido Abhisit Vejjajiva, al anunciar la decisión de no participar en los comicios. “El pueblo tailandés ha perdido la confianza en el sistema democrático”, agregó. No estaba inmediatamente claro si los demócratas, el partido más antiguo del país, se unirían a un movimiento de protestas liderado por Suthep Thaugsuban, un exmiembro prominente de la agrupación que quiere suspender la democracia e instalar un “consejo del pueblo” designado para reformar al país.
El boicot aumenta el temor de que las poderosas fuerzas aliadas con los demócratas quieran bloquear una elección que, de otra forma, probablemente devolvería al partido Puea Thai de Yingluck al poder y perpetuaría la influencia de su auto exiliado hermano, el ex primer ministro Thaksin Shinawatra.
La familia Shinawatra controla al Partido Puea Thai y ha ganado las elecciones desde 2001, gracias a políticas como subsidios, salud a bajo costo y un fácil acceso al crédito.
Suthep ha pedido a los militares que apoyen su movimiento, pero el ejército insiste en que es neutral y ha ofrecido su apoyo para que las elecciones se desarrollen con normalidad.
Este sábado, Yingluck reconoció que se necesitan reformas, pero dijo que las impulsaría solo después de las elecciones. “El gobierno entiende que el país necesita reformas. Sin embargo, las reformas deberían realizarse en línea con los principios democráticos”, dijo la primera ministra durante un discurso televisado.
Los problemas de Yingluck se intensificaron en noviembre, cuando el Partido Puea Thai intentó aprobar un proyecto de ley de amnistía que habría anulado una condena por corrupción contra Thaksin, quien vive en el exilio en Dubai pero sigue siendo un personaje central en la agitación política intermitente que ha dividido a Tailandia desde hace ocho años.
Manifestantes salieron a las calles para mostrar su ira por la medida y aunque el Senado no aprobó el proyecto de ley y Yingluck prometió que no volvería a introducirlo, las protestas lideradas por Suthep cobraron impulso.
Miles de personas marcharon en Bangkok el jueves y el viernes, exigiendo el fin del “régimen de Thaksin”.
El jefe del ejército, el general Prayuth Chan-ocha, alertó el viernes del riesgo de una guerra civil, si continúa la crisis política y propuso la creación de una asamblea popular neutral en la que estén representados todos los “sectores” para resolver la actual división social.
El general Prayuth, que evitó decir si esta asamblea debería constituirse antes de las elecciones, negó que las fuerzas armadas hayan presionado a la primera ministra para que dimita y descartó la posibilidad de un golpe militar.
