El gobierno británico introdujo ayer en el Parlamento una nueva regulación que restringirá el acceso a las prestaciones sociales de los inmigrantes europeos, para disuadir a los que pretendan vivir del Estado.
El propósito del gobierno es que se tramite la norma con urgencia, para que entre en vigor el 1 de enero de 2014, cuando se levantarán las restricciones para trabajar y vivir en el Reino Unido a búlgaros y rumanos.
Al presentar la regulación, que retrasará en tres meses el cobro del subsidio de paro y el acceso a la ayuda de vivienda, el primer ministro, David Cameron, dijo: “estamos tomando medidas directas para reformar los sistemas de inmigración y bienestar social, a fin de acabar con la cultura del ´algo por el nada´ y cumplir con las personas que juegan según las reglas”, declaró.