Danilo Morales, un docente que en sus días libres conduce un autobús de la ruta David-Puerto Armuelles, desea ser alcalde un mes.
“Alguien tiene que hacer algo por arreglar este desorden. Paso Canoa es cada vez más estrecho y no hay dónde recoger ni dejar pasajeros”, dijo el transportista.
Según Morales, los establecimientos comerciales, restaurantes y puestos de buhonería se han tomado las aceras. Cada día, unos 58 autobuses de la ruta David- Puerto Armuelles; 40 de David-Frontera y 21 de David-Fincas Bananeras pasan por la zona fronteriza llevando a miles de pasajeros.
“Con este hacinamiento no se puede evitar la tensión entre los miembros de la familia transportista y hay que trabajar doble para evitar accidentes con los pasajeros”, subrayó Morales.
A principio de los años 90, en Paso Canoa se permitieron las construcciones sobre la vieja vía del ferrocarril de Chiriquí. Esto la convirtió en una estrecha calle sin aceras ni hombros.

