Setenta y siete tucas de cocobolo retenidas por la Fiscalía de Ambiente de Darién desde hace un año, y que custodiaba el Servicio Nacional de Fronteras en el cuartel de Santa Fe, fueron devueltas a su propietario, informó su representante legal, Marcial Mosquera.
El abogado explicó que la ilegal retención causó pérdidas a su representado, pese a que la mercancía estaba debidamente documentada.
Dijo que por una denuncia infundada se le retuvo el cargamento que poseía permiso comunitario otorgado por las autoridades de Mortí, comarca de Wargandi.
Añade que ni la entonces vigente Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y menos la Fiscalía de Ambiente lograron corroborar que la madera fuera mal habida o producto de tala ilegal, pues no realizaron los peritajes respectivos.
No obstante, el dueño de la madera probó que la especie fue extraída mediante un permiso comunitario vigente en la comarca Wargandi, mucho antes de que la extinta Anam expidiera la Resolución No. 602 de 2 de septiembre de 2014, que suspendía la extracción.
fiscalía muda
En torno a la devolución de la madera, se intentó conocer la opinión del fiscal de Ambiente, Norberto Espinosa, pero este, de forma despectiva, afirmó“yo no doy entrevistas”.
