L a población flotante de adictos al alcohol, enfermos mentales, indigentes y servidoras sexuales informales aumenta progresivamente en David, provincia de Chiriquí, lo que afecta el libre y seguro tránsito por las vías públicas de esta ciudad.
Ejemplo patente de este drama es un grupo de indígenas de la etnia ngäbe buglé, que a diario se reúne en la calle Segunda este y áreas colindantes sin que la Policía Nacional, la Policía Municipal ni la corregiduría tomen algún correctivo.
El director médico de la región de Salud de Chiriquí, Agustín Saldaña, indicó de que esta institución cuenta con un equipo de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y enfermeras especialistas en salud mental que están dispuestos a asistir a personas adictas a sustancias y hábitos perniciosos.
“Estamos anuentes a brindar asistencia a todos los segmentos de la población, pero en el caso de las adicciones es imprescindible que los pacientes acepten voluntariamente un tratamiento y reciban apoyo de sus familiares”, manifestó.
RELACIÓN
Al respecto, representantes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) reconocieron la posibilidad de que la creciente adicción a bebidas alcohólicas entre indígenas guarde relación con el elevado índice del virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) en la comarca Ngäbe Buglé.
El auxiliar de este organismo en Panamá, José Manuel Pérez, advirtió de que la prevención de las adicciones y del VIH-sida dependerá del éxito de la promoción de salud y educación general, lo que en el caso de las etnias conlleva desarrollar modelos de comunicación interculturales.
Consulta indígena
Martha Icaza, analista de programas de salud sexual y reproductiva de la Unfpa, destacó la importancia de que los mensajes sobre planificación familiar, derechos humanos y prevención de enfermedades transmisibles dirigidos a las poblaciones nativas sean elaborados y transmitidos con la participación de líderes comunitarios en sus propias lenguas.
Gracias a la Universidad Autónoma de Chiriquí y al Ministerio de Salud se han logrado significativos avances en materia de interculturalidad, precisó.
No obstante, la educadora y dirigente Julia Flores rechazó que en las comunidades ngäbe buglés exista mayor incidencia de incestos y de VIH-sida, aunque sí reconoció que los educadores de las escuelas comarcales evitan abordar temas de educación sexual.

