Trabajar con jóvenes que participan en el programa gubernamental Barrio Seguro es una tarea “difícil”, afirmó Johnny Martínez, pastor del Ministerio Palabra de Vida Casa Colón, que atiende a 30 jóvenes que estaban inmersos en pandillas.
Pese a esto, sostuvo que se hizo el trabajo y ahora estos muchachos “pueden caminar de un lugar a otro sin miedo a ser agredidos”.
El gobierno impulsa el programa Barrio Seguro, que consiste en entregar bonos quincenales de $50 a unos 700 jóvenes que están en riesgo social.
Además de la ciudad de Colón, el programa se aplica en comunidades de las afueras que son consideradas por la población y la Policía como “zonas rojas”.
El pastor Martínez sostuvo que gracias al programa los hechos delictivos en la región han bajado.
