La vida parece muy tranquila en Santa Marta, corregimiento de Paraíso, distrito de Boquerón, en la provincia de Chiriquí. Localizada a media hora de la vía Panamericana, la producción de café, hortalizas y leche es su principal actividad.
El silencio solo es perturbado por los gritos de adolescentes que juegan fútbol en el solar vecino del Centro de Educación Básica General y por las risas de los más pequeños. De noche el frío y la humedad obligan a la gente a quedarse bajo techo.
Gilberto Valdés, anciano lugareño, explicó que la progresiva reducción de fuentes de empleos y la consecuente migración de obreros agrícolas está ligada al reemplazo de la producción de café por actividades que exigen menos mano de obra.
“Hace algunas décadas, cuando se llegaba a través de trochas y no había electricidad, Paraíso era muy distinto. El aire era más puro, porque imperaba un mayor respeto por el medioambiente”, manifestó.
Mario Carpintero, uno de los 16 recién egresados del noveno grado del centro de Santa Marta, reveló que su sueño es convertirse en abogado, para lo cual requiere de mayores recursos de los que le pueden dar sus padres.
Se dispone a concluir la educación media en el corregimiento de Volcán, Bugaba, lo que exigirá mayor gasto en transporte y alimentación.
Otros egresados del centro son becados por el Instituto de Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos para continuar sus estudios, por lo que algunos tendrán que internarse en las instalaciones de esta entidad en David.
La directora del centro de Santa Marta, Romelia Espinosa, confirmó que por falta de matrícula el próximo año no funcionará el jardín parvulario, lo que comprometerá la continuidad de los primeros grados de primaria en los años siguientes.
Pese a que la población crece sostenidamente, en las zonas rurales las nuevas familias emigran hacia centros urbanos. En el centro de Santa Marta la matrícula en 2014 fue de 76 estudiantes, incluyendo 44 de premedia y 10 de jardín parvulario.

