El hospital José Domingo de Obaldía (HJDO) luce como un inmaculado caballero vestido de blanco, si se le ve desde la vía Panamericana. Tras esa elegancia y apariencia se esconde una realidad de grandes necesidades.
El patronato que lo administra y su director médico aceptan que sufre serias carencias.
“Nos hemos quedado cortos en espacio y personal. El hospital, que debía suplir las necesidades de la población materno-infantil del occidente de Panamá por dos décadas, necesita enfermeras, auxiliares, médicos especialistas y recursos para asegurar la eficiencia en los próximos 15 años”, señaló el director médico, Edgardo Della Sera.
Este hospital fue inaugurado en agosto de 2004, al final de la gestión de la ex presidenta Mireya Moscoso, obra cuyo costo se elevó a 35 millones de dólares donados por la República de China (Taiwan). Consta de 5 pisos habilitados y ofrece 278 camas pediátricas y 116 para pacientes gineco obstétricas, con una ocupación de 80% en los dos servicios.
La apariencia de la infraestructura coincide con la limpieza. El promedio de enfermedades nosocomiales está entre los más bajos del país con 0.9%. Pero para mantenerse así necesita de inversión estatal.

