No hay suficientes enfermeras para atender a la cantidad actual de pacientes con insuficiencia renal crónica, que acuden a la sala de hemodiálisis de la Caja de Seguro Social (CSS), en La Chorrera, provincia de Panamá Oeste.
Debido al cada vez mayor número de personas que requieren de tratamiento para esta dolencia, su atención se ha vuelto cada vez más complicada.
En el año 2007, la cifra de pacientes bajo tratamiento de hemodiálisis en esta región del país no superaba las 66 personas. Había 12 riñones artificiales.
Entre 2012 y 2014 se construyó y amplió la unidad de hemodiálisis en esta provincia, con 40 nuevas máquinas.
En la actualidad, 207 personas acuden a tratamiento en esta sala de hemodiálisis, 45% de ellas provenientes del distrito de Arraiján, precisó Ilsa Vargas, enfermera a cargo de una de las unidades de hemodiálisis.
Aunque las dos salas cuentan con 44 riñones artificiales, solo se pueden utilizar 36 debido a la falta de enfermeras, las cuales deben recibir una capacitación, indicó Vargas.
Debido a lo escaso del personal, cada enfermera debe atender hasta seis pacientes por jornada, lo cual no es lo recomendable. Mínimo se requiere el nombramiento de cuatro enfermeras.
Vargas explicó que la cifra de pacientes aumentó al migrar hacia la policlínica de La Chorrera personas que acudían a otras unidades de la capital y otras provenientes de la provincia de Coclé.
Según admitió el presidente del Comité de pacientes con hemodiálisis, Osvaldo Aparicio, aun cuando se requieren más enfermeras y técnicos, se brinda la atención.
“Las enfermeras deben multiplicarse por dos”, dijo Aparicio, añadiendo que aún hay pacientes de esta provincia que viajan al complejo metropolitano Arnulfo Arias Madrid de la CSS en la ciudad capital.

