El agua salobre que salió de los grifos de las casas de Punta Chame causó frustración a sus habitantes, quienes confiaban en que el nuevo acueducto resolvería la escasez de agua potable.
Las autoridades locales invirtieron cerca de $40 mil en este proyecto, fondos provenientes del Programa de Inversión Local. El proyecto incluía el suministro de tuberías de cuatro pulgadas y estaciones de rebombeo.
Denis Mayorga, vicepresidente del Comité de Salud de Punta Chame, precisó que los dos pozos existentes ya no cubren la demanda, sumado a que sufren de cierto nivel de salinidad, al igual que los dos pozos nuevos.
Una opción, dijo, sería instalar filtros de carbón para eliminar la salinidad, lo cual ya está siendo utilizado por los propietarios de los hoteles de playa. Ello generaría un gasto mensual de $700 que no podría cubrir la población, más $600 mensuales de consumo eléctrico.
Las nuevas esperanzas de la gente de Punta Chame dependen de que la junta administradora del acueducto de El Líbano acepte la perforación e instalación de un pozo en ese corregimiento.
Maximino Quintero, del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, dijo que se trata de una decisión que compete a ambos corregimientos.
