Cientos de panameños conmemoraron ayer el inicio de la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, que marca el comienzo de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En varias comunidades e iglesias del país, entre estas la Basílica Menor Don Bosco, los fieles recrearon con procesiones, cánticos y pencas de palma bendita la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, quien presidió la eucaristía en la Catedral Metropolitana, envió un mensaje de paz y recalcó la importancia de la Semana Santa como “una época de reflexión y recogimiento”.
En el inicio de la Semana Santa para los cristianos, el obispo de Veraguas, Audilio Aguilar, llamó a los fieles para que en estos días la fe, amor, alegría y recogimiento sea lo que les caracterice en las actividades religiosas.
Según Aguilar, todo el acontecimiento de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo debe vivirse con mucha fe, puesto que todos debemos sentirnos Iglesia, pero no solo quedarse en la pasión y la muerte, sino proclamar la alegría el próximo Domingo de Resurrección.
En el Domingo de Ramos, el prelado pidió a los feligreses que se sometan y comprometan a vivir con emoción este acontecimiento, pues no es un tiempo para divertirse, ir a playas, ríos y hacer fiestas, sino reflexionar con fe, alegría y recogimiento el misterio pascual de la resurrección de Jesús en nuestras vidas.
Jesús, triunfante
Recalcó que la entrada de Jesús triunfante, sobre los lomos de un burro, simboliza su humildad y que se humilló a sí mismo, pese a su divinidad; cumplió así la profecía y la voluntad de su Padre para salvarnos del pecado y dejarnos su legado en la eucaristía.
Seguir a Cristo, tal cual se hizo en la procesión de los ramos, es seguir sus enseñanzas, en especial la que nos da el Evangelio: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, señaló Aguilar, quien advirtió de que no es suficiente ir a misa, caminar el vía crucis y abstenerse de carne en Semana Santa.
“Esto va más allá, y es que nuestro corazón sea capaz de amar a Dios realmente y que no existan ídolos en nuestras vidas”, puntualizó.
Ayer, Domingo de Ramos, en todo el mundo católico se inició la semana mayor que culmina con el triunfo de la vida sobre la muerte en el clímax de la pasión de Jesús.
En las parroquias, las imágenes han sido cubiertas de luto y los fieles se preparan para la reflexión, ayunos y participar del vía crucis.




