El alcalde de Aguadulce, Jorge Herrera, se propuso rescatar aquellas actividades religiosas hace tres décadas perdidas, lo que hizo que por primera vez un municipio, además de brindar su apoyo económico a la celebración de la Semana Santa, se compenetrara en la organización del Viernes Santo.
Los espectadores pudieron admirar que en la interpretación de los personajes que intervinieron en los pasajes de la vida, pasión y muerte de Jesús, todos fueron funcionarios de la institución, lo que fue bien acogido por la comunidad.
Las escenas de Jesús orando en el huerto de los Olivos y de Jesús ante el gobernador Pilatos, luego el vía crucis y finalmente el cuadro del descenso de su cuerpo de la cruz fueron muy comentados por la multitud que se agolpó en las aceras para observarlo y rememorar el sacrificio del Salvador.
Ramón Rodríguez, de 34 años de edad y morador de Barrios Unidos, recordó que cuando niño le impresionaba participar de la procesión por la forma tan real como los aguadulceños desempeñaban sus roles.
“La Semana Santa de antaño, en los años 1980, se recuerda con mucha añoranza. Era muy lucida, porque si bien no incluía el drama de la entrega de Cristo, las representaciones que desfilaban por las calles atraían a muchas personas a visitar nuestra comunidad para esos días”, recordó.
Añadió que esos pasajes bíblicos eran hechos realidad, pero luego se dejaron de practicar, tal vez por falta de recursos económicos, y solo desfilaban en procesión las imágenes de la Iglesia.
Décadas después, un grupo entusiasta de vecinos se encargó de protagonizar el drama de la Pasión de Cristo, lo cual ahora se desarrolla en la noche, al final de la procesión tradicional.

