Los indígenas panameños podrían ser los primeros afectados si se comprueba la presencia de maras o pandillas centroamericanas en la zona fronteriza de Panamá y Costa Rica, señaló un informe presentado este sábado al culminar el Foro Nacional de la Sociedad Civil para la región occidental.
Yoira Gaitán, coordinadora de la mesa de migración del foro, dijo que el flujo migratorio de la población ngäbe buglé durante la cosecha cafetalera, los pone en riesgo en caso de que los pandilleros se muden a la región.
“Ellos serían vulnerables si las maras trafican armas y drogas, y lo que pedimos es un proceso minucioso de admisión de ciudadanos de los países vecinos, pero sin cerrar puertas”, declaró.
En el foro regional participaron 150 miembros de la sociedad civil, reunidos en la Universidad Autónoma de Chiriquí, en David.
Rigoberto Pittí, coordinador en representación de la Comisión de Justicia y Paz, acotó que el objetivo de la actividad era que se anotaran las preocupaciones de los representantes de Chiriquí, Bocas del Toro y la Comarca Ngäbe Buglé para que fueran escuchadas próximamente en la séptima Cumbre de Las Américas, por celebrarse en Panamá.
Liborio Miranda, dirigente del Congreso General Ngäbe Buglé, quien trabajó en la comisión de ambiente, afirmó que el foro le sirvió para conocer que no solo los pueblos originarios son afectados por la política de aprobación de hidroeléctricas, sino muchos campesinos.
Felipe Ariel Rodríguez, coordinador de la mesa de participación ciudadana, declaró que la sociedad civil requiere de un sistema para participar en la toma de decisiones, pero enmarcado en la Ley.
