Grandes expectativas rodean la última reunión de la mesa de diálogo por el proyecto hidroeléctrico de Barro Blanco, que se construye en el río Tabasará, distrito de Tolé, provincia de Chiriquí, y que estableció el Gobierno para buscar una salida a las protestas del sector ngäbe.
Hoy, cuando se lleve a cabo la última reunión de la mesa técnica, que contó con la participación de la Organización de las Naciones Unidos como facilitadora, y de la empresa Generadora del Istmo, S.A. (Genisa) e indígenas del Movimiento 10 de Abril (M-10), estos han reiterado que demandarán del presidente, Juan Carlos Varela, la cancelación definitiva del proyecto, cuyo avance es del 95%, paralizado desde el 9 de febrero pasado.
El pasado 26 de abril, se celebró una reunión en Sitio Prado, región Kadrire de la comarca Ngäbe Buglé, donde la Alianza Estratégica Nacional (integrada por todos los pueblos originarios del país), informó haber enviado un ultimátum al Ejecutivo para que responda la solicitud de cancelar Barro Blanco y rescinda el contrato con Genisa, hoy 4 de mayo.
Según el dirigente Ricardo Miranda, coordinador del M-10, luego de haberse recibido todos los argumentos técnicos, científicos y legales, y pruebas legítimas entregadas el pasado 6 de abril en la mesa de diálogo de Barro Blanco, ya no queda más que negociar.
En el último comunicado de Genisa, su vicepresidente, Aldo López, expresa que espera que se logre un acuerdo que beneficie al país, y que se puedan tomar a tiempo las medidas necesarias para que no se registren situaciones en perjuicio del ambiente y la seguridad humana.

