En carta enviada a la Presidencia de la República y que firma el ciudadano Martín Rodríguez, presidente de la Asociación Rey Quibián, que aglutina a casi 2 mil indígenas asentados ahora en el corregimiento de Coclé del Norte, distrito de Donoso, provincia de Colón, solicita que impida se les desaloje de las áreas que ocupan en la zona de Minera Panamá.
Agrega Rodríguez que el desalojo lo ejecutarían las autoridades locales de Donoso apoyados por la Policía Nacional, respondiendo a intereses de la empresa.
Los indígenas, que expresan su temor por esta futura expulsión, proceden principalmente del área de Ño Kribo, sector comarcal de Bocas del Toro, y han creado las comunidades de Colorado Petaquilla, Nueva Lucha, Río Palmilla, Monte Virgen, Nuevo Chicheme, Sinaí, Belencillo y Pintamoso, habitadas por más de 2 mil personas en el corregimiento de Coclé del Norte.
Además del supuesto desalojo con apoyo policial, el denunciante afirma que han recibido amenazas de trasladarlos hasta el distrito de San Félix, en Chiriquí, si se oponen al plan de reubicación diseñado por la minera.
Aseguran que la empresa tiene planificado empezar la extracción metálica en 2017.
Rechazan denuncia
No obstante, la asesora legal del Concejo de Donoso, Liliam Lajón de Valle, contactada vía telefónica, rechazó que las autoridades del municipio vayan a ejecutar un desalojo forzoso de estas comunidades ngäbes y menos que los vayan a llevar a San Félix, Chiriquí.
Lo que existe, admitió, es un plan de reubicación de algunas comunidades cuyos integrantes se han asentado en el perímetro de la concesión minera, lo cual es ilegal según el contrato de concesión suscrito con la Nación.
Lajón señaló que el plan de reubicación dentro del mismo distrito de Donoso debió haberse realizado como fecha tope el 30 de abril, pero ante la renuencia de los indígenas no se ha asumido medida alguna.
En esto, indicó, ni el municipio ni la empresa quieren ser intransigentes y se prefiere el diálogo en busca de una solución.
Según la funcionaria, a los indígenas se les informó de que no podían ubicarse en estos territorios, como es el caso de Petaquilla Colorado, pero insistieron. Ahora, se quejan de que los quieren desalojar y esgrimen otras exigencias que fermentan la situación.
El problema de la migración indígena data de varios años. Los primeros en llegar se agruparon y crearon una cooperativa que tiene el apoyo de la empresa minera.

