En Coclesito, distrito de Donoso, provincia de Colón, niños y adolescentes trabajan en la extracción de oro de forma artesanal, en ríos y quebradas, una faena riesgosa porque se usan explosivos para desprenderlo y los niños actúan como buzos para rescatarlo del fondo.
Otras labores peligrosas que ejercen son las agrícolas, en las que se ven obligados a manejar agroquímicos que pueden ser letales.
El informe lo brindó Raúl Núñez, coordinador de la fundación Fe y Alegría, la cual participa de la ejecución del proyecto Educa Futuro, tras señalar que en esta provincia se atiende una población de 590 niños trabajadores, pero que las cifras reales superan los 3 mil 500.
Según Núñez, el mayor conflicto lo tienen en las comarcas indígenas, donde por cultura los niños trabajan a la par de sus padres.
Estas declaraciones las hizo en la visita que realizó a la escuela Porfirio Meléndez, de Colón, la directora de la Oficina de Trabajo Infantil, Trabajo Forzoso y Trata de Personas del Departamento de Trabajo de Estados Unidos, Marcia Eugenio, para inaugurar el proyecto Educa Futuro en alianza con otras organizaciones nacionales como Fe y Alegría Panamá.
El proyecto
El programa Educa Futuro es implementado en cuatro regiones del país, y en la provincia de Colón se ejecuta en 16 centros educativos, donde se crean espacios para crecer. Ello consiste en ofrecer a niños y niñas, entre 5 y 13 años, espacios seguros donde desarrollan actividades organizadas que los tienen alejados de cualquier forma de trabajo.
En Panamá, afirmó, se han contabilizado 25 mil niños y niñas en condiciones de trabajadores infantiles.

