Moradores de los multifamiliares del residencial Nueva Providencia, en el corregimiento homónimo, distrito de Colón, se mantienen después de 20 días sin el servicio de agua potable.
La razón es que el sistema de distribución no se ha conectado a la potabilizadora de Sabanitas, por lo que no gozan del suministro.
Ante la carencia de este servicio, los residentes se ven obligados a recurrir a las quebradas cercanas para satisfacer sus necesidades básicas, lo que preocupa a vecinos de la contigua comunidad de Quebrada López, quienes ven peligrar la fuente de su acueducto, por la contaminación a que se ve sometida.
Este proyecto, construido por el anterior gobierno a un costo de $30 millones, consta de 25 edificios de 20 apartamentos cada uno, que totalizan 2 mil 500 personas de escasos recursos que fueron damnificadas por incendios y derrumbes, y que habitaron en albergues temporales por muchos años.
Ricardo Ponce, director regional del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, informó de que la empresa Aprocosa, contratada para dotar de agua al residencial, se halla actualmente en la fase de prueba de línea y verificación de la presión, lo que ha causado que en algunos tramos las tuberías no soportaron y se rompieron.
“Esto forma parte del proyecto de interconexión de la línea Sabanitas-Chilibre, la cual se extiende desde Chilibre, en Panamá, a Buena Vista, Colón, y que casi está lista, por lo que se trabaja para llegar a Sabanitas”, indicó el funcionario.
Estos trabajos son los que abastecerán a las comunidades de Nueva Italia, Los Pinos, El Arranque, Río Gatún y Los Viveros, entre otras, a lo largo de la carretera Boyd-Roosevelt o Transístmica, agregó Ponce.

