Tras mes y medio de la crisis de agua potable enfrentada en La Palma, cabecera de la provincia de Darién, sus habitantes siguen disconformes porque deben consumir agua salobre.
El problema surgió cuando una marea de 17 pies anegó la toma de agua de la planta potabilizadora que se nutre del río Setegantí, lo que obligó al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) a rehabilitar cuatro viejos pozos para enfrentar la escasez.
El alcalde de Chepigana, Tiburcio Jaén, propuso que se cambie la toma de agua del río Setegantí, que es donde llega el agua salada, hacia el río La Marea, 6 km arriba. Esta toma, dijo, no solo resolvería la problemática del agua en La Palma, sino en Chepigana, Setegantí, La Marea y Mogocénega.
En tanto, el director regional del Idaan, José Acevedo, asegura que el agua salobre se corregirá, a medida que aumente el volumen de agua en la toma, y se limpien los residuos de salitre.

